Thursday, December 11, 2008

La más grave violación

Derechos Humanos
La más grave violación

Durante casi cincuenta años, el gobierno se ha dedicado a destruir la
pertenencia más preciada de cualquier ciudadano: ser dueño de sí mismo.

Alberto Méndez Castelló, Las Tunas | 11/12/2008

Hospitales con retretes desbordados, parques con restos de bancos,
calles y carreteras ahuecadas, ómnibus apedreados, ladrones, proxenetas,
prostitución infantil, jóvenes a quienes da igual ser doctores que
gamberros… ensombrecen el panorama actual cubano. A los ciudadanos les
han negado derechos humanos básicos: pensar, hablar, crecer, andar,
mirar, leer sin escogerles las lecturas y escribir sin llevarles la
mano, y ahora pretenden que se comporten como seres civilizados.

La parábola del sembrador quizá hoy sea congruente con la sociedad
cubana como en ningún otro lugar del mundo. Sembraron la Isla de
cárceles, de campos de trabajo forzado, de campamentos militares y
plazas donde amplificaron discursos huecos, pero sobre todas esas
atrocidades, plantaron el archipiélago de escuelas en las que, amén de
una instrucción dogmática, el tono de voz fue el grito.

El doctor Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder
Popular, recientemente interrogado sobre la falta de veneración de la
juventud universitaria por esa institución, confesó no poseer todos los
elementos para clarificarla, pero refirió carencia de valores típicos de
las sociedades marginales. El funcionario habló de empobrecimiento del
lenguaje, deterioro de las costumbres y el comportamiento social, y
mencionó que en la Universidad, de algunos bancos sólo quedan las bases,
porque las maderas han sido arrancadas al estilo de los vándalos en los
parques de La Habana.

No dijo el doctor Alarcón, al mencionar que lo primero que no debía
faltar a los estudiantes era el sentido de pertenencia a la Universidad,
que precisamente el gobierno que él representa, durante casi cincuenta
años se dedicó a destruir, mediante la colectivización, la pertenencia
más preciada del ser humano: ser dueño de sí mismo.

Resulta ocioso detallar cómo la colectivización transformó los campos
labrantíos en tierras baldías, y cómo la promiscuidad ya va
transformando en burdeles no pocos hogares.

Al aprobar la Asamblea General de Naciones Unidas la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1948, recomendó
a todos los Estados miembros publicar el texto y procurar fuese
"divulgada, expuesta, leída y comentada principalmente en las escuelas y
demás establecimientos de enseñanza, sin distinción basada en la
situación política de los países o territorios".

A no dudarlo, en los últimos cincuenta años, esta ha sido la más grave
violación que el gobierno de la Isla ha cometido con los ciudadanos:
negarle el conocimiento y el ejercicio de los derechos humanos al pueblo
de Cuba.

Gente de palabras en los labios y el cerebro vacío han empantanado el
país en una crisis económica de difícil solución, pero, sobre todo, la
han hecho caer en un lodazal ético: ya con demasiada frecuencia los
ciudadanos confundimos las fronteras entre el bien y el mal.

Los discursos oficiales prefabricaron el lenguaje de los cubanos,
haciéndoles expresar lo que no sienten, y los actos de repudio los han
entrenado como vándalos, al extremo de hacerles descargar el odio sobre
objetos inanimados: son reacciones naturales ante las precarias
condiciones de vida. Sería útil que cada cual sepa identificar cuáles
son sus derechos, y echara a andar los músculos capaces de ejercitarlos,
por alguna razón somos seres humanos.

http://www.cubaencuentro.com/es/cuba/articulos/la-mas-grave-violacion-138389

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