Thursday, December 11, 2008

En busca de un enemigo

Diario Las Americas
Publicado el 12-06-2008
En busca de un enemigo
Por Pablo Alfonso

Fidel Castro está desconcertado y rabioso. Le preocupa perder a su
enemigo vitalicio. Después de medio siglo confrontando a Washington,
teme que el próximo inquilino de la Casa Blanca, no le sirva de
contraparte. Por eso ya comienza a sembrar cizaña contra el presidente
electo Barack Obama. Por ahora lo hace de manera solapada que es lo que
mejor sabe hacer. Prepara el camino para, más adelante, sin dudas,
hacerlo de manera abierta y tendenciosa.

Castro quiere aferrarse a ese viejo guión que le ha garantizado el poder
durante cincuenta años. Para quienes hemos dedicado casi todo ese tiempo
a seguir sus intrigas no es muy difícil interpretar su libreto, con las
modificaciones pertinentes.

El prólogo lo publicó el pasado jueves en su artículo "Navegar contra la
marea". El título mismo evidencia esa congénita disposición de Castro a
las poses heroicas y a su desnaturalizado quijotismo. Por eso, como
heraldo predestinado a revelar verdades afirma que "alguien tenía que
dar una respuesta serena y sosegada, que debe navegar hoy contra la
poderosa marea de las ilusiones que en la opinión pública internacional
despertó Obama''; y, claro, ese alguien es él, sino ¿quién más?

En lo que a Cuba respecta Castro recuerda que en el discurso pronunciado
el 23 de mayo de este año ante la Fundación Nacional Cubano-Americana,
"creada por Ronald Reagan", Obama dijo: "Juntos vamos a buscar la
libertad para Cuba; esa es mi palabra; ese es mi compromiso… Es hora de
que el dinero estadounidense haga que el pueblo cubano sea menos
dependiente del régimen de Castro. Voy a mantener el embargo".

Castro usa de relleno en su artículo las nominaciones de Obama para su
futuro gabinete de gobierno, antes de expresar lo que de verdad le
interesa decir: "Con Obama se puede conversar donde lo desee, ya que no
somos predicadores de la violencia y de la guerra. Debe recordársele que
la teoría de la zanahoria y el garrote no tendrá vigencia en nuestro país".

Los que no lo conocen o desean hacer como el avestruz, y hasta confundir
sus ilusiones con la realidad, prefieren interpretar esa afirmación como
una señal de apertura y despliegan titulares - ¿ingenuos, tendenciosos?-
como "Fidel Castro dispuesto a conversar con Obama". ¡Es todo lo
contrario, tontos!

Castro utiliza sus mañas para sentar pautas sobre la política que el
régimen tiene que seguir ante cualquier intento de la nueva
administración que implique una política más flexible hacia Cuba :
"Nuestros principios son los de Baraguá. El imperio debe saber que
nuestra Patria puede ser convertida en polvo, pero los derechos
soberanos del pueblo cubano no son negociables."

Es decir, seguimos en las mismas. O mejor dicho, el viejo dictador
quiere seguir en las mismas. Es lo que le conviene y para eso comienza a
sembrar cizaña contra el presidente electo de Estados Unidos.

A Castro le resulta molesto que el presidente de Estados Unidos sea un
negro. Un afronorteamericano al frente de los destinos "del imperio" no
cuadra con su discurso. Está fuera de su diseño ideológico. Por eso, su
esencia racista, sale a relucir sin muchos tapujos, cuando describe a
Obama como un afronorteamericano muy exclusivo, diferente, casi un
"desclasado".

"Sin crisis económica, sin televisión y sin Internet, Obama no ganaba
las elecciones venciendo al omnipotente racismo. Tampoco, sin los
estudios que realizó primero en la Universidad de Columbia, donde se
graduó en Ciencias Políticas, y luego en la de Harvard, donde obtuvo el
título de Derecho, lo que le permitió convertirse en hombre de la clase
modestamente rica con solo varios millones de dólares. No era
ciertamente Abraham Lincoln, ni esta época se corresponde con aquella…"

Castro ha comenzado a dibujar a Obama como un ejecutor más de las
políticas del imperio. Todavía no le ha dado los toques finales a ese
afiche pero acaba de dar sus primeras pinceladas. Con ellas se ha
encargado de resaltar los tonos de los nominados a los cargos de
Seguridad Nacional y Política Exterior.

La paletada más fuerte se la ganó Hillary Clinton. "No olvido, por mi
parte, que fue la rival del Presidente electo, Barack Obama, y esposa
del presidente Clinton, que sancionó las leyes extraterritoriales
Torricelli y Helms Burton contra Cuba. Durante su lucha por la
postulación, ella se comprometió con dichas leyes y con el bloqueo
económico. No me quejo, simplemente lo hago constar."

Lo dicho. Fidel Castro está desconcertado y rabioso. No quiere perder a
su enemigo vitalicio. Por eso, si la política de Estados Unidos hacia
Cuba, se enrumba por un camino diferente al de los últimos cincuenta
años, tendrá que hacer uso de sus más refinadas artimañas para impedir
que el enemigo se convierta tan sólo en un adversario con una propuesta
política diferente.

http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=67537

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