Wednesday, December 10, 2008

EL PUEBLO HUMILDE Y TRABAJADOR ES EL MÁS AFECTADO

EL PUEBLO HUMILDE Y TRABAJADOR ES EL MÁS AFECTADO
2008-12-09.
Roberto Marrero La Rosa, Delegado provincial de Partido Cubano Demócrata
Cristianos, PCDC

(www.miscelaneasdecuba.net).- Camagüey, Cuba.- Al aumento de los precios
de los alimentos y del petróleo en el mercado, se suman los desastres
naturales que han desbastado al país, el pueblo humilde y trabajador.
Ese cubano de a pie que a diario hormiguea por calles y callejones a lo
largo y ancho de la isla en lo que llaman la lucha cotidiana, resultó
ser el más afectado.

Ahora después de cincuenta años escuchando la misma cantaleta del
embargo estadounidense para encubrir los suplicios y miserias en que
vive el pueblo, se nos agregan estos ciclones arrasadores.
Es triste: la patria está en una situación extremadamente crítica; solo
que es ahora cundo muchos se percatan y despiertan de la triste realidad.

Los cubanos somos un pueblo excomulgado del desarrollo, prisioneros de
una ideología que limita los derechos y libertades del hombre; somos
parte de un pueblo que ignoran que construyó su propia jaula, su propia
prisión desarrollando su parasitísmo sobre el monstruo totalitario y
dictatorial que lo oprime y lo rodea por todas partes.

Hasta ayer se escuchaban los pregones; allá una anciana vendía coquitos,
aquel vendía arroz y frijoles, otros anunciaban limones, flores, velas,
tuercas, codos de plomería; el buen ajo para sazonar; los huevos para la
dieta y hasta el pollo para un homenaje.

La bolsa negra, ese mercado subterráneo que sostuvo por años al régimen
en el poder y soliviantó la hambruna nacional, era la lucha de cada
cubano de a pie.

Hoy con tristeza a esas humildes figuras las vemos traspasar los
umbrales del terror de las prisiones, los huracanes de la injusticia
están abarrotando las cárceles de la Isla; el extremismo, el abuso de
autoridad y las injusticias crecen; hombres humildes ancianos y hasta
mujeres son arrastrados por la ley a cumplir sanciones de un año, por
hacer o cometer un delito que desde el primero de enero del 1959 en
Cuba, era normal y cotidiano.

La población penal crece, no importa si duerme en el piso, si están
enfermos, son ciegos o le falta una pierna, la patria está en crisis y
hay que reprimir y escasamente.

Lo más lamentable de todo esto es que este fenómeno social tan injusto
se produce contra la clase más marginada y pobre de la sociedad; esos
que con sus pregones adornaban nuestras mañanas y resolvían lo que el
estado con sus tantas ideas y proyectos jamás pudo resolver.

Ahora, a la lucha por la supervivencia de medio siglo le llaman
manifestaciones antisociales y delictivas, un huracán de injusticias que
abarrotan las prisiones, en total hacinamiento y en condiciones
inhumanas de encierro.

Solo que en este manotón solo vienen los dediles, gerentes, directivos y
altos funcionarios alimentados y criados por la doble moral no integran
las filas antisociales, tampoco los militares y pejes gordos de
gobierno. Esos no tienen necesidad de pregonar en las calles; el régimen
los ampara y le concede total impunidad, para ellos la justicia es su
aliada más estrecha.

Por desgracia el régimen totalitario no logrará nunca comprender que la
mejor manera de reinsertar socialmente a los autores de hechos
delictivos, es exponiéndolos a trabajar en diferentes tareas sociales.
La prisión corrompe y mata; están abarrotando prisiones amparadas en los
extremismos, abuso de autoridad o injusticias.

Un crimen que nace de sus propios delitos, no se puede juzgar con los
delitos sociales, sin poner en la balanza las causas históricas de la
cual nacieron.

Nota: Gracias a la colaboración de Jorge A. Liriano, miembro del
Presidio Político "Pedro Luis Boitel".

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=18423

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