Congresistas darán batalla por línea dura hacia Cuba
JUAN CARLOS CHAVEZ
El Nuevo Herald
El rumbo de la política de Estados Unidos hacia Cuba en el 2009 podría
estar regido por la cautela en espera de un cambio de actitud del
régimen de Raúl Castro, aunque los legisladores cubanoamericanos
aseguran que están dispuestos a dar "una férrea batalla'' en Washington
para impedir cualquier concesión al régimen comunista.
Las relaciones entre ambos países están empantanadas desde hace más de
cuatro décadas pero nuevos retos en las proyecciones de política
exterior y la voluntad expresada por el gobernante Raúl Castro de
reunirse con el presidente electo Barack Obama "en un lugar neutral''
han generado expectativas y avivado el debate entre académicos, líderes
políticos y exiliados cubanos.
"Pensamos que su administración esperará a que se produzca en Cuba una
nueva disposición antes de dar pasos más avanzados. Por ahora no creo
que Obama se extienda mucho más allá de las remesas y los viajes'', dijo
en Miami Francisco J. Hernández, presidente de la Fundación Nacional
Cubano Americana (FNCA).
El detalle no le quita el sueño al representante republicano Lincoln
Diaz-Balart, quien defiende con uñas y dientes una política de cero
tolerancia con Cuba, conjuntamente con su hermano, el también
representante republicano Mario Diaz-Balart y la legisladora Ileana
Ros-Lehtinen.
"Vamos a ver intentos de dar concesiones al régimen. Los espero, pero
lucharemos por mantener el embargo hasta que haya una democracia genuina
y encaminada. Tenemos una coalición bipartidista muy fuerte y eso es
importante en el análisis fundamental'', enfatizó Diaz-Balart.
Durante un acto de campaña en el almuerzo anual de la FNCA en mayo
pasado, Obama aseguró que pondría fin a las duras restricciones a los
viajes, remesas de dinero y envíos de paquetes por parte de los
cubanoamericanos a la isla, vigentes desde el 2004.
El levantamiento de estas limitaciones no requiere la aprobación del
Congreso. Asimismo, mencionó que buscaría contactos diplomáticos "sin
condiciones'' con ''enemigos y adversarios'', pero descartó de plano que
haría lo mismo con el embargo comercial, el principal foco de tensiones
entre La Habana y Washington.
"Obama tiene un buen grupo de asesores y los va a escuchar. Se
restaurará el derecho a los viajes y las remesas, pero muy remotamente
habrá una oportunidad inmediata de conversar con La Habana. ¿Terminar
con el embargo? No, eso se escucha por la necesidad de crear conflicto
en la política hacia Cuba'', declaró Joe García, ex presidente del
Partido Demócrata en Miami-Dade, quien perdió por seis puntos su
postulación al Congreso frente al titular republicano Mario Diaz-Balart.
A la luz de su recientemente designado gabinete ministerial, Obama
podría ir más lejos que su predecesor, aunque sin abandonar una política
de movimientos calibrados. De todas maneras, el embargo está codificado
y el presidente no puede eliminarlo unilateralmente, sino que cualquier
decisión dependerá del Congreso sobre la base de condiciones establecidas.
Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y
Cubanoamericanos de la Universidad de Miami (UM), sostuvo que una
fórmula de la Casa Blanca será ir avanzando a cuentagotas.
"Mi predicción es que va a hacer cosas pequeñas y entonces empezará una
negociación con el gobierno de Raúl Castro'', precisó Suchlicki.
Pero la tríada de congresistas cubanoamericanos del sur de la Florida no
está sola en los esfuerzos por preservar una posición fuerte.
Las alianzas para impulsar una agenda fuerte y condicionar el
levantamiento del embargo comercial a la isla son respaldadas en el
campo demócrata por la representante Debbie Wasserman Schultz y el
senador Bob Menéndez, de Nueva Jersey. Además, el bloque bipartidista
que favorece un distanciamiento en el tono de la política de Estados
Unidos hacia Cuba ya no tendrá al frente en el 2009 a legisladores que
apoyaban abiertamente hacer el embargo menos oneroso, como el
representante Ray LaHood, de Illinois, y el senador republicano Larry
Craig, de Idaho.
La representante Ros-Lehtinen opinó que un nuevo enfoque de Estados
Unidos hacia la isla debe regirse única y exclusivamente a partir de una
apertura democrática en la nación caribeña.
"Creo que, como tuve la oportunidad de manifestarle al presidente
electo, sus mejores asesores sobre el tema cubano pueden ser el senador
Bob Menéndez y el legislador Albio Sires [ambos cubanoamericanos
demócratas], quienes como yo consideran esencial que el gobierno cubano
cumpla tres elementos básicos: libertad de presos políticos, la
convocatoria a elecciones y libertad de expresión como requisito básico
para negociar'', afirmó Ros-Lehtinen.
La defensa de las causas anticastristas de línea dura en el Congreso y
en el Senado tienen además el respaldo económico de grupos del exilio,
como el Comité de Acción Política US-Cuba Democracy, que dona fondos a
legisladores federales republicanos y demócratas.
Las sanciones económicas estadounidenses a Cuba datan de la época del
presidente demócrata John Kennedy, en 1962. Fue la primera de una serie
de medidas drásticas que históricamente han tratado de asfixiar al
régimen castrista, como la Ley para la Democracia de Cuba (Ley
Torricelli, 1992) y la Ley de Libertad y Solidaridad Democrática con
Cuba (Helms-Burton, 1996).
Mientras, grupos industriales y agrícolas estadounidenses, como la
Cámara de Comercio de Estados Unidos y la Asociación de Fabricantes de
Comestibles, enviaron una recomendación conjunta el jueves a Obama para
que elimine las trabas comerciales y los obstáculos a los viajes a Cuba
con el fin de "reparar casi 50 años de desconfianza mutua''.
La petición coincidió con los resultados de un sondeo de opinión de la
Universidad Internacional de la Florida (FIU) entre la comunidad cubana
de Miami-Dade sobre las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, así como
los comentarios del ex gobernante Fidel Castro en uno de sus habituales
artículos de reflexiones sobre el hecho de que Cuba puede hablar con
Obama donde lo desee, aunque sin "zanahoria ni garrote'.
La encuesta de FIU halló que el 55 por ciento es partidario de eliminar
el embargo y la mayoría se muestra favorable al diálogo.
"Esperamos que el presidente electo trate de suavizar el aislamiento de
Cuba a la vez que facilite opciones de cambio a los líderes cubanos'',
expresó Tomás Bilbao, integrante del Cuba Study Group en Washington, que
participó en el análisis.
"Queda por ver si los cubanos [el gobierno] aprovechan la oportunidad'',
añadió Bilbao.
http://www.elnuevoherald.com/noticias/america_latina/cuba/story/336244.html
No comments:
Post a Comment