Años para salir del huracán
Por Dalia Acosta, enviada especial
GIBARA, Cuba, dic (IPS) - Rosa María Leyva fue de las primeras personas
en llegar a la playa Caletones. Seis horas requirieron los equipos
especializados para despejar el camino que enlaza esta oriental ciudad
cubana con uno de los siete barrios costeros arrasados por el huracán
Ike a su paso por la isla.
Los 20 kilómetros de carretera construidos este mismo año fueron
totalmente levantados por la fuerza del mar y, con la excepción de unas
sólidas construcciones estatales que ahora sirven de albergue para las
personas damnificadas, todas las edificaciones de Caletones
desaparecieron sin dejar huella.
"Cuando decimos que desaparecieron los barrios es que no quedó nada.
Llevamos a los responsables de familia y hubo gente que no encontró ni
un caldero. Todavía están buscando cosas en los manglares", cuenta a IPS
Rosa María Leyva, presidenta del Consejo de Defensa de Gibara, una urbe
ubicada 775 kilómetros al este de La Habana.
"La población fue la primera en donar ropas y útiles del hogar.
Reubicamos a las familias en las villas de descanso de las empresas
estatales y les entregamos los primeros colchones que llegaron al
municipio para los damnificados", explica Leyva, enfermera de profesión.
Pasados tres meses del desastre y aún sin poder borrar uno de los
momentos más duros que ha tenido que enfrentar en sus 41 años de vida,
esta mujer, la primera en asumir el cargo de secretaria del gobernante
Partido Comunista en este municipio de la provincia de Holguín, piensa
que "se ha trabajado mucho en esa zona para que la gente tenga una mejor
vida".
En cualquier caso, si reconstruir el camino, rehabilitar los servicios
básicos, limpiar la ciudad de Gibara, replantar los campos para
garantizar la alimentación de la población y garantizar los servicios
gastronómicos fue cuestión de "mucho esfuerzo pero poco tiempo", la
recuperación de las viviendas podrá demorar años.
Las quejas de la población no faltan. Algunas personas reclaman porque
las comisiones de materiales creadas en las comunidades resuelven "los
pequeños problemas y no los grandes", otras piden que les entreguen los
materiales para reconstruir el hogar con esfuerzos propios y algunas
quieren saber exactamente cuánto tendrán que esperar.
"Tenemos que seguir informando a la población, pero no podemos hacer
compromisos que no podamos cumplir. No estamos para engañar a la gente",
indica Leyva, quien lleva 10 años dedicada a las labores del Partido
Comunista y uno como secretaria municipal.
"El ciclón Flora pasó por aquí en 1963, pero los daños se recuperaron
muy rápido. Nosotros tenemos conciencia de que nos estamos recuperando
poco a poco, pero también que la recuperación va a ser de varios años.
Raúl (Castro, presidente de Cuba,) nos los dijo, pero ya nosotros lo
sabíamos", añadió.
SIN TIEMPO PARA LAMENTACIONES
En una noche, el huracán Ike, con vientos sostenidos superiores a los
195 kilómetros por hora, afectó unas 19.000 casas, más de 70 por ciento
del fondo habitacional de un territorio con 42.000 habitantes. El
panorama fue similar en otros municipios del norte de Holguín como Banes
y Antilla.
Un informe oficial, reproducido por el periódico provincial Ahora el 26
de octubre, indica que 130.063 viviendas sufrieron algún tipo de daño en
toda la provincia, que tiene algo más de un millón de habitantes. Del
ese total de casas, 32.134 se quedaron sin techo, 22.574 sufrieron
derrumbes parciales y 18.819 fueron totalmente destruidas.
Más de un millón de metros cúbicos de desechos sólidos, similar a los
acumulados por la provincia en un año, fueron recogidos en alrededor de
un mes. Los esfuerzos de recuperación se centraron en los servicios de
básicos, la alimentación de la población, las instalaciones de salud
pública y, el mayor reto, el sector de la vivienda.
Según el secretario del Partido Comunista en la provincia, Miguel Díaz
Canell, la política para la etapa de rehabilitación se estructuró
alrededor de tres elementos fundamentales: inmediatez, seguir una
estrategia bien trazada y garantizar el desarrollo tomando como
referencia el estado anterior al desastre natural.
"Lo más importante era no lamentarse, sino borrar las huellas", afirmó
el dirigente partidaria en el programa televisivo Criterio Compartido.
La situación holguinera se complicó porque, además de los daños
ocasionados por Ike en casi todo el territorio nacional, el gobierno
cubano enfrenta el desastre provocado por los huracanes Gustav, del 30
de agosto, y Paloma, del 8 de noviembre. Fuentes oficiales calculan los
daños en más de 10.000 millones de dólares.
Así y todo, la provincia había logrado hasta el 7 de este mes darle
solución a los daños ocasionados a 36.589 viviendas, que es 29.3 por
ciento del total de las afectadas. Se trabajaba en otras 7.363 y se
habían construido 9.950 "facilidades temporales", una opción precaria
para albergar a la familia en espera de una solución definitiva.
De las 315.549 personas evacuadas por las autoridades en el momento del
paso del huracán, 5.758 de ellas no habían podido regresar a sus hogares
y, de este total, 4.846 estaba viviendo en casas de familias o amigos y
las restantes 912 permanecían albergadas en instalaciones del Estado.
"Gibara es el municipio que más evacuados tiene todavía a causa del Ike
y cuando se habla de evacuados son personas que perdieron sus casas.
Hemos logrado recuperar más de 2.000 viviendas, pero no hemos podido ir
más allá de la recuperación de 10 por ciento de todo lo dañado", asegura
Leyva.
La ciudad también trabaja en la preparación de un terreno, entregado por
una familia para la construcción de nuevas casas para los damnificados
y, donde se ubicarán 48 "petrocasas", a base de policloruro de vinilo
(PVC), donadas por el gobierno de Venezuela tras el paso de Ike.
"Son casas espaciosas, de tres habitaciones y tenemos que entregarlas a
familiar numerosas para aprovecharlas bien. Sabemos que siempre habrá
insatisfacción de la gente porque son muchas las necesidades, pero lo
importante es que 48 familias van a tener una respuesta casi inmediata",
dijo la secretaria del Partido Comunista.
EN BUSCA DE ALTERNATIVAS
En Gibara, las antiguas tejas de barro resistieron más la furia de los
vientos que sus sustitutas de fibrocemento. En los campos, también
sucedió que los techos de guano, una fibra natural y flexible extraída
de la palma real, sobrevivieron junto a otras opciones más modernas
destrozadas por Ike.
¿Por qué unos techos resisten y otros no? Y, sobre todo, ¿por qué techos
construidos con el mismo material pueden no tener igual resistencia al
paso de los huracanes?, se preguntan las autoridades de la provincia de
Holguín que han llamado a extraer todas las experiencias posibles del
desastre ocasionado por Ike.
El informe oficial reproducido por el periódico Ahora en octubre
recomienda hacer un análisis para la modificación de los modelos
constructivos, de forma tal que resistan la intensidad de los huracanes
y exigir que los inversionistas cumplan con "los intereses de la Defensa
Civil".
Como opción aparece la aplicación en Holguín de un proyecto desarrollado
por la Universidad Central de Villa Clara, a unos 250 kilómetros de La
Habana, que promueve la reducción de riesgos del entorno construido ante
desastres a través de la transferencia de tecnologías apropiadas, el uso
de ecomateriales y el fomento de la producción local.
Mientras incentiva la fabricación de materiales de la construcción,
incluida la producción artesanal de ladrillos a partir de desechos de la
industria, Leyva mira con interés los únicos techos que resistieron en
Caletones. "Sólo los techos de bóveda aguantaron. Al parecer, la clave
está en la forma de arco", dice.
"La bóveda se hace con ladrillo, un nivel de cemento y mínimo de arena,
composición que vuelve esta alternativa en muy atractiva. La arena es el
elemento que más nos afecta en el país. Aparece de todo, pero lo que
limita agilizar la recuperación del sector de la vivienda es la arena",
asegura a IPS. (FIN/2008)
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