Monday, September 29, 2008

Irse por las ramas

Opinión
Irse por las ramas

¿Dónde está el problema de Cuba? Elementos secundarios han influido en
la no solución de un conflicto de casi medio siglo.

Yaxys Cires Dib, Madrid | 29/09/2008


Lo que podemos definir como el problema cubano tiene varios elementos
accesorios. De estos, vale destacar el diferendo entre los gobiernos de
Cuba y Estados Unidos.

En la práctica, el referido es un entramado de relaciones sumamente
complejas que afecta también al exilo, y donde el embargo comercial
norteamericano es el clásico elemento de fractura, ya sea entre
gobiernos, políticos, expertos, o entre la propia comunidad cubana.
Divide tanto, que hay articulistas (de distinto signo político) que
solamente hablan sobre este tema impregnados, generalmente, sus escritos
por el maniqueísmo de siempre.

Es como si las relaciones entre los dos gobiernos y el posicionamiento
del exilio ante esta realidad colmaran el tema cubano. Asunto tanto más
preocupante cuando en los debates sobre el tema parece que se podría
perder alguna condición política o se pusiera en tela de juicio la
dignidad de cada protagonista. A la postre, queriéndolo o no, han
logrado que lo accesorio se transforme en principal.

La no concientización de que el problema principal de Cuba está dentro
de la Isla se ha puesto de manifiesto durante la actual crisis
humanitaria. Las polémicas y mutuos reproches entre las diferentes
tendencias del exilio con respecto a las restricciones comerciales,
contribuyen a la pretendida externalización del problema que tanto busca
el régimen.

El problema de Cuba no es el exilio: ni el de derecha ni el de
izquierda; no lo es el embargo o bloqueo, ni lo será Obama o McCain.
Tampoco creo que ellos sean la solución, lo cual no niega que en un
futuro Estados Unidos pueda jugar un papel importante en la economía
cubana, además de influir para que no haya una situación de
inestabilidad dentro de la Isla que pueda poner en peligro sus
intereses. Pero ninguna relación de influencia efectiva o de buena
vecindad será posible mientras Fidel Castro siga al mando.

Para quien tenga dudas al respecto, consultando las hemerotecas se
encontrará la acogida que el dogmático ex presidente —si fuera
pragmático, esto sería algo anecdótico— diera a unos hipotéticos cambios
en la política de Estados Unidos hacia Cuba, en un discurso pronunciado
el 5 de agosto de 2000 en Pinar del Río:

"Tampoco deben hacerse ilusiones sobre la posición de Cuba si algún día
las relaciones de Estados Unidos con nuestro país llegasen a ser tan
normales como las que hoy existen con otros países socialistas como
China y Vietnam. No guardaremos silencio ante ningún crimen, agresión o
injusticia que se cometa contra los pueblos. Nuestra batalla de ideas no
cesará mientras exista el sistema imperialista, hegemónico y unipolar,
convertido en azote para la humanidad y amenaza mortal para la
supervivencia de nuestra especie".

Lecciones que no queremos sacar

El problema de Cuba es que existe un régimen desde hace medio siglo que
no respeta los derechos y libertades de los ciudadanos. De lo otro se
puede hablar, pero no podemos confundirnos ni confundir a la gente con
debates que en realidad, si presumimos la buena fe, pretenden como
mínimo jugar con la cadena y no con el mono.

El día 13 de abril de 2003, en plena Primavera Negra, el entonces
secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, escribió
una carta por encomienda del Santo Padre Juan Pablo II dirigida a Fidel
Castro. El motivo de la misiva era manifestar que el Papa se sentía
"profundamente afligido" tras enterarse de las duras penas impuestas a
numerosos opositores y las condenas a tres jóvenes a la pena capital.
Además, solicitaba del entonces presidente cubano un gesto de clemencia
hacia los condenados. La respuesta concreta del gobernante todos la sabemos.

Dicha carta, escrita con la circunspección que caracteriza la diplomacia
vaticana, contenía otro párrafo con un significativo mensaje: "Estoy
seguro de que Usted comparte también conmigo la convicción de que sólo
una confrontación sincera y constructiva entre ciudadanos y Autoridades
civiles puede garantizar la promoción de un Estado moderno y democrático
en una Cuba cada vez más unida y fraterna".

El mensaje fue claro: el problema cubano era entre los ciudadanos y el
gobierno.

La respuesta de Fidel Castro no tardó en llegar. Dos semanas después, en
el acto por el 1 de mayo, dijo que el Papa sabía "perfectamente bien que
este no es un problema entre cubanos; es un problema entre el pueblo de
Cuba y el gobierno de Estados Unidos".

El Papa, como hombre sabio, había puesto al descubierto la vieja
estrategia castrista. ¿Cuándo los exiliados aprenderemos la lección?

http://www.cubaencuentro.com/es/opinion/articulos/irse-por-las-ramas-117729

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