Tuesday, May 22, 2007

YUNQUE Y MARTILLO

YUNQUE Y MARTILLO

Jorge Olivera Castillo

22 de mayo de 2007

La Habana – bitacoracubana - Los decretos son toscos, atonales,
regularmente paridos por la ortodoxia. Llevan dentro el espíritu de la
arrogancia, los ímpetus de algún aprendiz de verdugo, es el estilo que
usan quienes presumen de ser reyes de una matemática basada en la resta
y la división.

Sin generalizar, esa es la tónica del ritmo que se baila en Cuba. La
isla donde se legisla con el yunque y el martillo. Ahí se generan las
disposiciones para mantener la finca en orden. No hay espacios para
preguntas, mucho menos para expresiones críticas.

Con el mandato de turno, aparece una sugerencia implícita: Le rogamos el
mayor de los silencios, reza la máxima invisible entre párrafo y
párrafo, pero que la mayoría lee al instante y cumple con rigor de monje.

Claro que hay un resquicio para el murmullo y otras maniobras para hacer
catarsis a partir de las proscripciones. Es la protesta en ciernes que
no excede de su edad fetal. Se queda deforme y sin posibilidades de
alcanzar ni tan siquiera la madurez de la pubertad.
Éste es el código que rige en un país que anuncian como un territorio
libre y culto.

Bajo tales premisas Yahoo, el famoso sitio web donde es posible acceder
a una fuente inagotable de información, quedó excluido de la radio y la
televisión cubanas.

A través de un comunicado se oficializó la medida que deja a los
antiguos clientes a merced de la ignorancia. ¿Cómo un periodista podrá
realizar un reportaje de calidad con el portazo y los nuevos candados?
De hecho, la compatibilidad del ejercicio de un buen periodismo con el
rígido sistema ideológico que existe en Cuba, es nula.

Por otro lado, es irrealizable una labor de excelencia en el plano tanto
informativo como en los géneros de opinión, privado de Yahoo, Google y
otros sitios electrónicos que facilitan datos y hechos dados en
consolidar un trabajo que pueda aumentar la atención de los lectores.

El partido comunista hace sus amarres y no son con sogas, para amenizar
el ambiente trae el sonido de las cadenas, cerrojos de hierro puro y un
portón gótico copiado del castillo donde cobró vida Frankestein, el
célebre monstruo ideado por Mary Shelley en la segunda década del siglo XIX.

La cordura se va de paseo. Es obvia la partida porque se acercan tiempos
que multiplican en el aire el olor a tragedia.

Se quiere maniatar al futuro, darle notoriedad al yunque y ponerle cabo
nuevo al martillo.

Internet, no pertenece a está época donde la libreta de racionamiento es
algo que ilustra los amplios márgenes de pobreza, los basurales dictan
pautas en el diseño del ornato, cada vez más personas duermen a la
intemperie y los salarios de cualquier trabajador sirven para llorar o
para reír según el estado de ánimo del receptor. Valga la aclaración,
que la risa no es por júbilo es de penas e impotencia. Con 13 dólares al
mes basta para sentir la aspereza del grillete, la presión del cepo y el
aire enrarecido del barracón.

Los próximos decretos deben estar en la fragua. Pronto saldrán a la
palestra. ¿Anunciarán más recortes alimentarios?, ¿pondrán como
obligación hacer actos políticos semanales a nivel de cuadra?,
¿decretarán la obligación del estudio de la obra de Mao Zedong en las
escuelas, a instancias de las calurosas relaciones con Pekín?

Cualquiera diría que estoy bromeando. Se equivoca, he sido y aún soy
espectador de una historia que trato de describir lo más objetivamente
posible.

Una tarea difícil. El absurdo es un parámetro fijo, una ley, el decreto
que regula la vida en Cuba. ¿Un país o un manicomio?


http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=4790

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