Wednesday, May 23, 2007

UNIVERSIDAD DE ORIENTE: ¿MAMBISES O MANICATOS?

UNIVERSIDAD DE ORIENTE: ¿MAMBISES O MANICATOS?
2007-05-23.
Luis Felipe Rojas, Escritor, Corresponsal de Misceláneas de Cuba

Dos hechos marcaron negativamente la memoria de mi corta vida
universitaria. El primero fue ver la depauperada situación habitacional,
alimenticia y de desamparo a que estábamos sometidos los internados de
la Beca "Quintero" de la mencionada universidad.

En medio de la algarabía gubernamental, siempre con la Educación como
punta de lanza, daba estupor ver el endemoniado trueque de prebendas a
que son sometidos (aún hoy) los estudiantes del Alma Mater oriental.

Las brigadas (o grupos, o destacamentos) eligen a sus líderes en un
alarde democrático que fracasa tras la primera mueca que hacen los
estudiantes ante cualquier intento del recién elegido por adoctrinarlos
(o darles "muela"). Un líder que no va más allá del listón que les pone
la mil veces penetrada cadena de mando de la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU).

Los diferentes niveles de organización (véase: Brigada, Facultad,
Secretariado General) son ordenados a punta de informes, decretos y
cuestionamientos que exigen los instructores de la UJC, PCC, y la
omnipresente Seguridad del Estado.

La FEU que yo viví en la medianía de los 90as se deshacía en gritos por
igualar el folklórico barullo logrado por Roberto Robaina un lustro
antes como dirigente de la UJC junto a sus ad láteres. En el ambiente
universitario oriental se goza lo mismo en la apertura de sus juegos
deportivos, un festival cultural, el homenaje a la conga de "Los Hoyos",
que la anual subida a la "Loma del Intendente", rememorando el conocido
(por sangriento) "Levantamiento del 30 de noviembre".

La FEU convoca y hay que ir, subir, bajar, chapear, gritar, correr, ad
infinitum. Así lo exige el buró del Partido , entusiasmo piden los hijos
traviesos, armados de pullóveres con la foto del Che Guevara o el Martí
surrealista pintado por Garrido, alegría si acaso entre el furor y el
entusiasmo.

En esos años la Beca se caía a pedazos, mientras el edificio G-H, sede
de los estudiantes extranjeros, lucía su esplendor: pintura reciente,
frecuentes reparaciones exteriores, etc. Mientras estos tenían el alivio
de un estipendio en divisas, hacía más de una década que a nosotros se
nos había retirado el mínimo sostén de veinte pesos en moneda nacional
desde los años 80as.

Mientras las autoridades de la Beca nos acosaban constantemente por la
utilización de las salvadoras hornillas criollas, aquéllos gozaban de
una impunidad tal, que hasta les permitían traer y llevar a novias y
esposas cubanas a vivir en la residencia, siempre tan vigilante del
"personal ajeno a la instalación". Allí, en sus confortables
habitaciones, vivían por lo menos cinco años su vida de "mentiritas".
Esto sucedía mientras a los nacionales se nos convocaba machaconamente a
protestar contra el bloqueo, la guerra y la hegemonía norteamericana por
el mundo.

En cuestiones de protestar, la FEU no tiene límites, ni se respeta
horario docente alguno. Confiados en la decisión de sus estudiantes de
ganar a toda costa un aval satisfactorio al final de sus carreras, y con
el fin de obtener una buena plaza laboral, lanzan sus convocatorias en
las que obtienen todavía altísimos índices de participación.

Mas, ¿con qué aparato movilizatorio cuentan para tales actividades? En
ese entonces, se destacaban dos grupos paraestudiantiles: Mambises y
Manicatos, aquéllos en alusión a los independentistas cubanos del siglo
XIX y los otros a una voz aborigen caribeña.

Para lograr una numerosa captación de adeptos ofrecían prebendas de todo
tipo, como otorgarles una tarjeta para la doble ración alimenticia y
ciertas facilidades docentes. Los proveían con pullóveres negros con la
inscripción Manicatos o Mambises, recuerdo que esto los hacía parecer
distintos y como lo veíamos a menudo, sentirse superiores a los demás,
policías estudiantiles al fin.

Esos privilegios y distinciones debían ser retribuidas con "rondas
nocturnas" en la beca para "protegernos", e informando con urgencia la
más mínima anomalía (a saber: declaraciones subidas de tono, alusiones a
las figuras dirigentes del Estado, visitas de personas "muy extrañas" o
los más recientes rumores).. debían estar siempre prestos a integrarse a
toda velocidad a las Brigadas de Respuesta Rápida en caso de alborotos o
reyertas que no fueran de caso común.

Informar, informar, hasta complacer el último antojo del compañero
Rector. Sus notas más efectivas las daban persiguiendo los vendedores
ambulantes, chivateando a los mismos estudiantes que hacían sus negocios
o simplemente presenciando cuanta actividad extra-docente se efectuara,
su presencia, supliendo a la Seguridad del Estado, lo decía todo.

El otro hecho que hoy es muy recordado y que se relaciona directamente
con estos personajillos, ocurrió en una Asamblea Pre-Congreso. Todas las
facultades presentaron a sus pre-candidatos y Humanidades (como de
costumbre) ponía la nota negra. La facultad llevaba a un excelente
estudiante llamado Fernando; se había destacado como presidente
estudiantil de la misma, y un año antes había sido defenestrado.

Fernando había hecho una investigación empírica, pero con ayuda de
estudiantes de Contabilidad y Economía (en cuyo teatro ahora estábamos
reunidos) que había arrojado un enorme desfalco en el presupuesto y los
productos alimenticios para estudiantes y profesores. Dicho informe lo
había llevado a cuanta alma quisiera verlo, pero nadie (o no se atrevían
o lo tomaban por loco) le mostró interés.

Cansado de vagar con su papelería-dinamita bajo el brazo, lo hizo
público en una asamble presidida por un alto dirigente estudiantil de la
nación, y por supuesto, la bomba estalló. Pero estalló en sus manos, y
con efectos retroactivos, de repetición y cuanto de bumerang se le pueda
poner a un explosivo tal. Fue destituido, marginado y tachado de
oportunista cuando menos.

En la asamblea se discutía si nos debía representar o no en el congreso
nacional, y como contaba con la abrumadora mayoría, fueron extendiendo
las diatribas sazonadas con las intervenciones de Alejandro González
(entonces vice-Pte nacional de la FEU, los comisarios del PCC, los
instructores de la UJC y todos los que se habían dispuesto para aplastarlo.

Pronto vieron que no podían, y no sabemos cómo, pero en el último ensayo
caricaturesco de votación, juro que aún los entonces presentes nos
preguntamos cómo apareció una veintena o más de Mambises y Manicatos, se
habían ido colando, sin sus conocidos pullóveres, levantaron sus manos
para decidir que Fernando no fuera al citado congreso.

Desde entonces he visto a pocos de los Mambises o Manicatos (demonios,
si al final eran lo mismo): unos son periodistas, otro es un torpe
psicólogo de una sede universitaria municipal y conozco por el centro
del país, otro que elabora y expende alimentos por cuenta propia.

Pero sé de otros que allende los mares defienden a Cuba, bien lejos,
dentro del capitalismo salvaje, y salieron casaditos como bien lo hacen
los que se prostituyen sexualmente en esa loca carrera hacia la cama, la
cárcel o la muerte, algo que no me molesta más que por el largo y
tortuoso periodo por el que nos hicieron pasar. Alcanzarán el éxito o
no, pero no se podrán quitar el estigma de haber incumplido con el
consejo que nos dan en casi todos los hogares cubanos: ¡Recuerda, ni
pendejo, ni chivato¡

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=10216

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