Inconcluso, debate sobre censura: Reynaldo González
Renace en Cuba discusión sobre crímenes culturales de los años 70
GERARDO ARREOLA
La Habana, 19 de mayo. El debate que irrumpió entre intelectuales
cubanos en enero pasado sobre la censura y la represión homofóbica de
los años 70 "no ha concluido", aseguró uno de sus promotores, el premio
nacional de Literatura Reynaldo González.
"El debate no ha concluido, no se le puede sofocar con ninguneos, así
como no cabe la desatención, que ayer pudo ser inadvertencia y hoy sería
culpabilidad", dijo González en la presentación del más reciente número
de la revista trimestral de la Casa de las Américas.
La publicación incluye un ensayo de Ambrosio Fornet sobre el quinquenio
gris, como se conoce aquí al periodo de 1971 a 1976 en el que, según el
autor, se alcanzó en la cultura "un grado enfermizo" de homofobia, se
impuso el realismo socialista como "la estética de la revolución" y se
proscribieron desde las melenas y los pantalones ajustados hasta los
Beatles y los evangelios.
La aparición reciente en la televisión local de algunos de los censores
de aquella época disparó la discusión con la que, expresó González, "los
intelectuales cubanos entramos en una saludable revisión de crímenes
culturales cometidos en la década de los 70, al amparo de una equivocada
conducción que dio rienda suelta a la discriminación, la intolerancia y
la homofobia, hasta crear un clima que dañó profundamente nuestra cultura".
"Esos daños, como es de suponer, agredieron también el prestigio de la
revolución, pusieron en duda su humanismo, que es su razón de
existencia", señaló el escritor, víctima él mismo de las represalias
oficiales.
"Las ramificaciones y consecuencias de aquellos crímenes -y no asombre
la palabra- tardan en curarse", indicó González. "A la cultura cubana
solamente le quedan por delante las rectificaciones, no detener la
andadura hasta que estén al fiel las balanzas de la comprensión y de la
unidad. Estamos en ello".
Después de un primer tramo en el que el debate circuló por correo
electrónico siguieron cuatro discusiones a puerta cerrada, que
incluyeron nuevos puntos de polémica, como el de la actual censura de la
televisión al cine cubano contemporáneo.
Esa tácita prohibición quedó rota en los pasados dos meses con la
exhibición de tres películas recientes, entre ellas la célebre Fresa y
chocolate (Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, 1993).
La programación de esas cintas fue interpretada por cineastas como
rectificación oficial de la televisión, pero aún insuficiente si se
considera que son cerca de una veintena las películas nacionales de las
últimas dos décadas que no han llegado a ese medio y que en general
abordan críticamente la situación actual de la isla.
En forma paralela, el jueves se celebró en Cuba por primera vez el Día
contra la Homofobia, promovido en el mundo por organizaciones no
gubernamentales y convocado aquí por el Centro Nacional de Educación Sexual.
Para marcar la jornada se exhibió la cinta Los muchachos no lloran, de
Kimberly Peirce, sobre el caso real de un joven transexual nacido mujer,
que por esa circunstancia fue asesinado en un crimen de odio, en un
pueblo de Nebraska, en 1993.
Tras la proyección hubo un debate que incluyó testimonios sobre la
persistencia de conductas hostiles a transexuales y travestis de parte
de elementos policiales y de agresiones verbales provenientes de la
población masculina.
La reacción ofensiva es mayor entre jóvenes, dijo una transexual. "Lo
peor para nosotras es pasar frente a una secundaria".
http://www.jornada.unam.mx/2007/05/20/index.php?section=mundo&article=030n2mun
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