Publicado el 23 de May, 2007 en Internacional
"Debería haber habido unos cuantos fusilamientos al comienzo pero es
otra cosa". Ernesto Guevara
Hay hombres antológicos, individuos que independientemente a nuestros
sentimientos e ideologías se les debe atribuir un peso específico en los
acontecimientos políticos de su época y no cabe duda que Ernesto Guevara
de la Serna, es uno de ellos.
Pero tales características no deben ser fundamento para generar imágenes
públicas que no se corresponden con la realidad. Guevara representa todo
lo contrario a nuestros valores de libertad y respeto a la dignidad
humana. En varios de sus escritos, cartas y diario de vida, afirmaba que
entre los sectores culpables de la derrota de Jacobo Arbenz estaban la
iglesia católica y la prensa reaccionaria. Los calificó como sectores
problemáticos que requerían una atención especial para que las futuras
revoluciones socialistas en otros países no padecieran los problemas que
afrontaba el gobierno de Guatemala.
Estando en México, no asilado, ya que después que buscó refugio en la
embajada de sus país en la capital guatemalteca salió sin problemas de
la misma y permaneció por varios días en la ciudad, le escribió una
carta a su amiga Tita Infante: en la que refería textualmente: "Los
periódicos de las Américas publicaban mentiras. Ante todo, no hubo
asesinato ni nada que se le parezca. Debería haber habido unos cuantos
fusilamientos al comienzo pero es otra cosa. Si se hubieran producido
esos fusilamientos, el gobierno hubiera conservado la posibilidad de
devolver el golpe". Apuntamos que Guevara firmó más de una carta con el
seudónimo, Stalin II, ¿Por qué?
Fusilar, matar, es una pasión que pondría en práctica en Cuba. El 22 de
enero de 1957, después del encuentro de "Llanos del Infierno", escribe
en su diario de campaña, sin ningún tipo de conmiseración por el hombre
que había acabado de matar. "Tiré a rumbo la primera vez y fallé, el
segundo disparo dio de lleno en el pecho del hombre que cayó dejando su
fusil clavado en la tierra por la bayoneta. Cubierto por el guajiro
Crespo, llegué a la casa donde pude observar el cadáver y le quité sus
balas, su fusil y algunas otras pertenencias. El hombre había recibido
un balazo en medio del pecho que debió haber partido el corazón y su
muerte fue instantánea; ya presentaba los primeros síntomas de la
rigidez cadavérica debido quizás al cansancio de la última jornada que
había rendido".
De lo mucho que hemos leído de y sobre Guevara, se podría concluir que
era "el no más allá" de las virtudes y capacidades, por supuesto,
después de Fidel Castro. Años más tarde, en el exilio, ví un absurdo
cinematográfico en el que el gobernante cubano era una especie de peón
en el juego del Gran Maestro argentino. El documental llega a afirmar
que el triunfo de la insurrección contra la dictadura de Fulgencio
Batista era producto de la capacidad de dirección y acción del
publicitado "Che".
Realmente no hay otra cosa más disparatada que estas dos versiones.
Ernesto Guevara era un individuo audaz, disciplinado e inteligente pero
le faltaba la plasticidad y creatividad de un verdadero conductor. A
esto se suma un carácter cruel, despótico e irreverente y una total
intolerancia hacia aquellos que fueran adversarios de sus postulados. No
tenía, su primer fracaso en el Congo lo indica, y el desastre que
protagonizó en Bolivia lo confirma, capacidad para el primer mando, fue
sin duda alguna para la subversión totalitaria un excelente teniente,
pero nunca un capitán.
Sin embargo, no cabe duda que se encontraba entre los principales
colaboradores de Castro y que fue tal vez el que más influyó en el
derrotero final de la Revolución triunfante. Sus ideas políticas eran
claramente marxistas, aunque se discuta si militaba en algún partido
comunista. En un discurso a menos de un mes del triunfo insurreccional
manifestó que había que construir una "Democracia Armada", frase de
Lenin, y exhortó antes que Fidel Castro a una revolución continental,
expresó: "Esta revolución no está limitada a la nación cubana; sea este
el primer paso hacia la victoria de América".
Su ventaja, indudablemente, era que sabía lo que quería en un universo
de dirigentes sin preparación política que se encontraban sometidos a la
seducción carismática de un líder oportunista que asumía la ideología
que le posibilitara un poder absoluto y de por vida.
Guevara estaba identificado con el marxismo más ortodoxo. Fue el primer
dirigente de la Revolución, 1960, que planteó la posibilidad de que el
proceso asumiese como propias las ideas de Carlos Marx y el primero
también en abogar por las más estrechas relaciones con los países del
campo socialista. Recordemos que fue el artífice del primer convenio
comercial entre Cuba y La Unión Soviética. Este acuerdo comprometía al
Kremlin a comprar un millón de toneladas de azúcar a La Habana, y Cuba
aceptaba asociarse a la política de "coexistencia pacifica" de Moscú.
Este capítulo se puede considerar el principio del fin de la
independencia política del proceso revolucionario cubano, y aunque años
más tarde en cierta medida cuestionaría la supuesta solidaridad
soviética y criticase las estrechas relaciones entre los dos países, fue
el principal impulsor de una asociación que resultó nefasta para ambos
pueblos.
Su soberbia, su iluminismo, su desprecio a todo lo que no se ajustara a
su voluntad, más que un supuesto sentido de la justicia, que no le
caracterizaba, le impulsó en 1965 a criticar durante su visita a Argel,
Argelia, la tan proclamada solidaridad soviética acusando a ese país de
ser en cierta medida cómplice del imperialismo.
Ernesto Guevara desde su elevada posición de comandante de la Revolución
y desde los diversos cargos que ocupó en sus casi siete años de poder
político en Cuba: ejecutivo del Instituto Nacional de Reforma Agraria,
presidente del Banco Nacional de Cuba, directivo de la Junta Central de
Planificación, Ministro de Industrias y otras importantes funciones, fue
uno de los personajes claves en el enrrumbamiento de la economía de la
isla hacia la estatización a un ritmo, que según especialistas, no tuvo
paralelo en los primeros años de la revolución soviética, o en la China
de Mao.
Entre el 6 de agosto al 25 de octubre de 1960 ordenó la estatización de
todas las empresas estadounidenses que operaban en Cuba, un capital
aproximado de mil quinientos millones de dólares; pero también estatizó
382 compañías de capital cubano. Tan vertiginoso fue el proceso que el
marxista Rene Dumont le criticó porque consideraba que era peligroso
para la economía un ritmo tan vertiginoso de expropiación y control de
los medios de producción, agregando que en la isla se había hecho en un
año lo que Mao Tse Tung había realizado en siete.
La gerencia de la economía cubana por parte de Guevara resultó en
fracaso. La producción cayó vertiginosamente y la productividad
disminuyó a niveles sin precedentes. La irreverencia, por calificarlo de
alguna manera de este personaje, llegó al extremo de firmar con su
sobrenombre "Che" los billetes que se emitieron en Cuba durante su
presidencia del Banco Nacional. Desaparecieron los controles económicos
en el país y la calidad de los servicios se derrumbó. El llamado
estímulo moral al trabajador no motivó un mejor desempeño laboral, sino
que generó una indisciplina de trabajo que se ha acentuado con los años.
El trabajo voluntario en el plano económico resultó un derroche. Una
practica política oportuna y conveniente para instaurar el totalitarismo
y vencer la resistencia del ciudadano, pero en lo que a logros
económicos respecta fue otro fiasco. El control de la economía por parte
de administradores públicos fue en Cuba una catástrofe, al igual que en
los otros países donde había sido implantado.
Ernesto Guevara también se equivocó en la gestación del llamado hombre
nuevo. Su intento por transformar la conciencia del individuo y su
conducta se aprecia a plenitud en esa gran cantidad de hombres y mujeres
jóvenes que salen al exterior en procura de una vida diferente. En esta
corriente migratoria se destacan hijos de muchos de los dirigentes de la
Revolución que creen en la libertad, en la economía independiente y en
el derecho a elegir el tipo de vida que les plazca. Personas que
rechazan el modelo económico y político vigente en Cuba.
Es de creer que si Guevara estuviese vivo sería uno de los disidentes
más renuentes de lo que denominamos en el presente Castrismo. No porque
estuviera a favor de más libertades, sino porque el gobierno de La
Habana para sobrevivir ha abandonado en cierta medida la ortodoxia
guevarista. Ya en la década del 60, cuando apreció que la Revolución
dejaba el lirismo guerrillero y la improvisación era sustituida por
sistemas y métodos, que aunque demostraron ser ineficientes impedían el
voluntarismo en la gestión económica y política, mostró públicamente su
disgusto.
Afirmamos que el desaparecido guerrillero sintetiza todo lo opuesto a
los valores que denominamos cristianos porque en julio de 1960, durante
un congreso de juventudes latinoamericanas que se celebró en Cuba,
manifestó: "La moderación es otra de las palabras que les gusta usar a
los agentes de la colonia, son moderados, todos los que tienen miedo o
todos los que piensan traicionar de alguna forma. El pueblo no es de
ninguna manera moderado" a esta crítica al consenso, al entendimiento de
partes en disputa agregó, "Nosotros, los miembros de la Revolución
cubana, que somos el pueblo entero de Cuba, llamamos amigos a nuestros
amigos y enemigos a nuestros enemigos, y no admitimos términos medios: o
se es amigo, o se es enemigo…Y ese pueblo que hoy está ante ustedes, les
dice que, aún cuando debiera desaparecer de la faz de la tierra porque
se desatara a causa de él, una contienda atómica, y fuera su primer
blanco; aun cuando desapareciera total mente esta Isla y sus habitantes,
se consideraría completamente feliz, y completamente logrado, si cada
uno de ustedes al llegar a sus tierras es capaz de decir: Aquí estamos.
La palabra nos viene húmeda de los bosques cubanos. Hemos subido a la
Sierra Maestra, y hemos conocido a la aurora, y tenemos nuestra mente y
nuestras manos llenas de la semilla de la aurora, y estamos dispuestos a
sembrarla en esta tierra y a defenderla para que fructifique". Este
discurso dirigido a más de 900 estudiantes de nuestro hemisferio, un
verdadero canto a la muerte y la destrucción, tuvo lugar en el marco de
declaraciones del premier soviético Nikita Jruschov en las que manifestó
que la otrora potencia mundial defendería a la Revolución Cubana a como
diese lugar.
Ernesto Guevara demostró ser un ferviente defensor de la violencia en la
que tampoco cosechó triunfos, porque su extremismo y rigidez de
pensamiento le impedían aprender de los errores y rectificar en los
empeños. Le faltaba el sentido de la oportunidad que caracteriza a su
mentor, Fidel Castro.
El modesto rol que cumplió en la Guatemala de Jacobo Arbenz, la
sobredimensionada invasión a Occidente y la toma de Santa Clara,
incluyendo la ocupación del tren blindado, forman parte de la fantasiosa
épica guerrillera que ha caracterizado a la insurrección cubana, otro
mito sólo comparable al que adorna a Ernesto Guevara, que a los casi 40
años de su muerte es más referencia comercial y mediática que referente
ideológico o político.
Fuentes.
Ernesto Che Guevara, Mito y Realidad. Enrique Ros
Pasajes de la Guerra Revolucionaria. Ernesto Che Guevara
Che. Jon Lee Anderson
Documentos, cartas, discursos y ensayos de Ernesto Guevara.
Autor: Pedro Corzo
http://www.lahistoriaparalela.com.ar/2007/05/23/cuba-ernesto-guevara-anatomia-de-un-mito/
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