Yosvani Anzardo Hernández
19 de mayo de 2007
Holguín, Cuba – bitacoracubana - Desde que Onelio Jorge Cardozo hizo que
Juan Candela clavara su machete en la tierra, y quiso la desventura de
que cortara en dos mitades justas a su perro Mariposa, y, como este
contador de historias probables (y ahora ustedes sabrán por qué digo
historias probables y no bellas mentiras), él no sabía que con baba de
guásima se podía pegar las dos partes de cualquier cosa, Mariposa se
fastidió.
Pero ahí no terminó la historia. Candela dejó su machete en tierra y
siguió dirigiendo cosas, por no aparecer hasta hoy alguien con la
capacidad para sacarlo. Es algo así como la historia del Rey Arturo y
Escálibur, pero a lo cubano. Por lo que también se necesita a alguien
que sepa usar la baba de guásima para unir todo lo dividido entre
nosotros. Que no es poco. Pero si con paciencia y saliva, el elefante
preñó a la hormiga, con inteligencia y mucha baba pegaremos 11 millones
con tres.
A Oriente con el resto de la isla; al campesino con la tierra que nunca
debió dejar de ser suya; al obrero con el resultado de su trabajo; al
intelectual con su tiempo; al tiempo con el espacio que ya no tenemos;
al dolor con la vida y a esta con la voluntad de ser libres por algo más
que un simple anhelo.
A la muerte con lo sagrado, dejando esta de ser un castigo y vivificando
al que la asume, como una opción más de vida.
A los niños con sus padres; a la familia con la sociedad; a la historia
con todos sus protagonistas sin cortar fotos, ni reducir imágenes; a la
tierra con el cielo, donde todos somos estrellas.
A la verdad con lo cotidiano; a la Cuba real con el mundo que nos rodea;
al derecho con el deber; al castigo con la culpa; al perdón con el
arrepentimiento; a las ganas con la necesidad y ¡por Dios!, que peguen
nuestros sueños con el de todos, que no es bien común, donde todos
tengamos nombres y dejemos de ser multitud.
El que empuñe nuestro machete tendrá nombre plural: será Pepe Antonio,
Máximo Gómez o Maceo y no usará un rostro diario, pues llegará a tener
muchos rostros, y las mismas palabras. Encenderá una vela en la noche
porque lee en el corazón de sus hermanos, y dirá sin voz lo que el
silencio ya no puede ocultar.
Los que no conocen nuestra historia, no saben de qué hablo. Pero no
puedo explicarlo todo. El tiempo se acaba, pues vivimos en él, como una
dimensión más.
Los viejos luchadores a veces envainan la pluma para escribir con la
espada. Parecerá torpe, pero es de cubanos que cortan la historia como
estandarte y llevan un Mambí dentro: miembros de una república en armas
nobles, que no hieren ni matan cosa alguna que posea cuerpo y sangre en
las venas.
Por las nuestras corren las aguas del Cauto. Y mataremos la mentira y a
su hermana la ignorancia con una cuchillada de luz y con nuestra sangre
bendita pagaremos por igual el dolor de mi pueblo y la soberbia de
quienes nos olvidaron como hombres y nos miran sólo como rebeldes.
Nosotros, y no crean que yo sea como Gollúm, pues hablo en nombre de
muchos, retaremos el derecho al miedo y concientes de que hay que
terminar dignos para comenzar eternos, sabremos dar inicio al final de
lo que nunca debió comenzar y por ahora simplemente a Dios.
http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=4768
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