Wednesday, May 23, 2007

Burundanga y pan de boniato

Represión
Burundanga y pan de boniato

La alimentación en las prisiones cubanas combina la ineficacia económica
del socialismo con la brutalidad de los carceleros.

Raúl Rivero, Madrid

miércoles 23 de mayo de 2007 6:00:00

Hay más de 200 sitios en Cuba donde todavía la esquelética libreta de
racionamiento —que cumple ya 45 años como rectora del hambre nacional—
se percibe como un inventario de manjares nutritivos y de lujo. Esos
sitios son las prisiones. Sus comedores de cemento áspero y las celdas
donde miles de hombres sueñan con una ración decente de alimento para
sobrevivir.

Es allá, en esos lugares que insultan la geografía y la historia del
país, donde un huevo hervido y un plátano burro pueden provocar una
bronca sangrienta, y unos gramos de pescado de río con sabor a tierra
causa más sobresalto y ansiedades que una joya de la casa Tiffany y un
huracán.

Son hombres sometidos a un sistema de alimentación que se integra por la
ineficacia de la economía del socialismo y la indolencia y la brutalidad
de los carceleros. Por una estúpida y salvaje valoración de la vida. Por
la intolerancia, la noción primitiva de asumir a quienes no son fieles
seguidores de sus mismas ideas como enemigos que deben de ir a la muerte.

En esa comarca de tormentos y furia habitan también miles de presos
comunes. Otros seres marginados que llegaron allí por un crimen, una
reyerta, un gesto de odio o un golpe de pasión. O por sacrificar una
vaca que rumiaba bajo la luna llena. O enfermos, engañados, hombrecitos
de ajados cuellos duros, gente que para encarar la realidad cerrada no
buscó una solución, sino un vale falsificado, un cuchillo, una soga, un
rollo de alambre o una navaja de aluminio.

El caso es que allí están todos, sometidos al mismo menú que les ha
destinado el Partido Comunista y su equipo especial de dietistas y
cocineros.

Cotidianeidad y excepción

Esta es una muestra que hizo llegar hace unos días al periodismo
independiente un grupo de reclusos de la cárcel de Boniato, en Santiago
de Cuba.

En el desayuno se ofrece agua de espaguetis, 60 gramos de pan de boniato
y agua de café sin azúcar. Ya para el almuerzo, se dispone de seis
cucharadas de chícharos, tibios, sin ninguna sustancia, un plátano burro
y sangre de res servida como embutido.

A veces, la sangre se sustituye por un poco de pescado aporreado que se
presenta, sobre la costra de churre de la bandeja, con una abundante
ración de espinas.

La comida, siempre según esos corresponsales, puede ser unas cucharadas
de arroz, sopa de calabaza, un huevo duro y 10 onzas de pan.

Hay un día excepcional. El 13 de agosto. El día del cumpleaños del
inventor y promotor de esos menús, Fidel Castro. Hacia el anochecer, el
Alto Mando ordena que se les convide a los reclusos con una pieza de
pollo, una papa asada y algún vegetal. El Primero de Enero, fecha en que
se inauguró ese carrusel desastroso, los ideólogos del Partido pueden (o
no) dar una instrucción extraordinaria para que se repita el festín del
13 de agosto.

Las celdas donde los reclusos van a hacer la digestión de esos alimentos
les brinda 83 centímetros de ancho por 125 de largo para moverse libremente.

Normando Hernández, el conocido periodista independiente que cumple una
condena de 25 años de prisión, relata que los prisioneros tienen como
plato fijo en su dieta sexo (en realidad, él usa una palabra más carnal
y cálida) de vaca, chorote y burundanga.

"El chorote, dice Hernández, es maíz tostado y cocinado con agua. Se les
da a los cochirreos (es una designación especial que usa el periodista
para los reclusos) en el desayuno y en algunas ocasiones es sustituido
por harina de trigo disuelta en agua con azúcar sin refinar".

"En los almuerzos —añade— se turna como plato fuerte el sexo (él sigue
usando su apelativo tibio y real) de vaca convertido en pasta. Es de
color blanco. A veces lo sustituye la apestosa burundanga, que dicen que
está elaborada con víscera de res y se sospecha que entran en su
composición los cascos y los excrementos".

"Hay que tener en cuenta que todos estos comestibles, además, los traen
cada cierto tiempo en franco estado de descomposición", explica Hernández.

Mañana volverá a amanecer en Cuba y el sol del Caribe tratará de llegar
a los presos por entre el entramado mezquino de las tapias, las cercas
de púas, las garitas y las rejas. A lo mejor a los de la celda de
castigo no les llega, pero tendrán la claridad. Por ella sabrán que ha
empezado otro día.

http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/burundanga-y-pan-de-boniato/(gnews)/1179892800

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