Tuesday, April 24, 2007

Cuito Cuanavale

HISTORIA
Cuito Cuanavale
Luis Cino

LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - La prolongada y sangrienta
batalla de Cuito Cuanavale, decisiva en la guerra que sostuvo Cuba en
Angola durante más de 13 años, pudo haber sido un revés. Durante meses
lo fue. No hay que asombrarse. Convertir los reveses en victoria, o en
cualquier otra cosa, pero siempre a su favor, es la especialidad de
Fidel Castro.

La prensa cubana de la época no ofrecía detalles. Sólo se conocían los
relatos de los que regresaban de Angola y los anuncios oficiales a las
familias de los que morían en combate. Los que dirigían la belicosa
Esparta caribeña parecían dispuestos a que sus hombres regresaran de
África con el escudo o tendidos sobre él luego que el conflicto terminara.

Más de 19 años después los cubanos empezamos a conocer, de forma vaga y
fragmentada, qué sucedió realmente en Cuito Cuanavale entre los finales
de 1987 y el verano de 1988.

Los detalles llegan a retazos a través de la serie documental televisiva
La epopeya de Angola, realizada por el periodista, comentarista
deportivo y veterano de la campaña africana, Milton Díaz Canter. Poco se
puede sacar en claro de ella. Aunque su realizador trate de negarlo, la
serie es poco más que la guerra narrada por generales y coroneles.

Un poco más ilustrativo resulta el libro Cuba y África: historia común
de lucha y sangre (Editorial Ciencias Sociales, 2007), recopilación de
textos sobre el conflicto angolano, de Piero Gleijese, académico de la
Universidad John Hopkins, y los funcionarios del gobierno cubano Jorge
Risquet y Fernando Ramírez de Estenoz.

Poco aportan Risquet y Ramírez de Estenoz. El profesor Piero Gleijese,
en cambio, logró que el gobierno cubano desclasificara algunos
documentos secretos sobre la guerra de Angola.

Uno de ellos es una carta de Fidel Castro al gobernante soviético
Mikhail Gorbachov fechada el primero de diciembre de 1987. Por entonces,
la situación de las fuerzas cubanas en Angola se había deteriorado
dramáticamente. A la pesadilla que significaban las guerrillas de la
UNITA para los generales cubanos, se había sumado una arrolladora
ofensiva del ejército sudafricano contra el sur de Angola.

En noviembre, había fracasado estrepitosamente la ofensiva dirigida por
el general soviético Konstantinov sobre el río Lomba. Fidel Castro se
opuso a ella desde que se inició. Según la carta ahora desclasificada,
Castro escribió a Gorbachov:

"Nosotros no tenemos la menor culpa de la situación militar allí creada.
Es una responsabilidad que corresponde totalmente a los asesores
soviéticos que se empeñaron en lanzar las tropas angolanas a una
ofensiva en profundidad hacia las apartadas regiones del sureste del país".

Fidel Castro dispuso el reforzamiento de sus tropas en Angola y ordenó
que las fuerzas cubanas y de las FAPLA consolidaran un bolsón de
resistencia en Cuito Cuanavale. En su carta a Gorbachov, Fidel Castro se
opuso a presentarlo como "un relevo normal de personal" como querían los
soviéticos.

Insistió en que cuando los norteamericanos tuviesen noticias del
reforzamiento cubano, no se inventaran excusas sino que se les explicara
que la intervención abierta sudafricana "creó una situación militar
peligrosa" que obligó a Cuba a "una acción absolutamente defensiva".

El despliegue cubano de 500 tanques T-54 y T-55 frente a los 300 tanques
Leopard sudafricanos, debía inclinar la correlación de fuerzas a favor
de Cuba, pero en los siguientes tres meses Castro, que dirigía con
tozudez todos y cada uno de los pormenores de la campaña desde su puesto
de mando en La Habana, sólo recibió noticias malas y peores desde el
teatro de operaciones militares.

El 14 de febrero de 1988, más de 100 blindados sudafricanos arremetieron
al este de Cuito Cuanavale contra la Brigada 59 de las FAPLA y una
compañía cubana de tanques. El ataque fue rechazado con un saldo de 14
cubanos muertos, numerosos heridos y 7 tanques de menos. Los
sudafricanos huyeron en desbandada.

Cinco meses después, el 28 de julio de 1988, demoledores golpes aéreos
de los Mig-23 cubanos contra las fuerzas sudafricanas en Calueque y
Rucaná, cerca de la frontera con Namibia, marcaron la derrota
sudafricana en Angola.

Bajo la presión soviética y norteamericana, Cuba, Angola y Sudáfrica
firmaron los acuerdos de paz en New York el 22 de diciembre de 1988.

Hace menos de un año, Fidel Castro reveló durante un discurso que el
gobierno sudafricano, ante su crítica situación militar en el sur de
Angola en 1988, llegó a analizar el empleo de armas nucleares contra las
tropas cubanas. El plan de contingencia cubano ante tal eventualidad
habría sido la voladura de una gigantesca represa en la frontera.
Millones de metros cúbicos de agua hubieran arrasado ciudades de Angola
y Sudáfrica.

Por suerte, no se produjo la hecatombe. Sería también hoy otro revés
convertido en victoria.

luicino2004@yahoo.com

http://www.cubanet.org/CNews/y07/apr07/23a8.htm

2 comments:

Cuba en Sucesión said...

Sr. Luis Cino:
Como participante en la referida "batalla", debo decirle que su escrito es un poco exagerado. En todo caso el revés es solamente atribuible a las tropas FAPLA, mal asesoradas por el mando militar soviético. Y digo esto, porque 5 brigadas FAPLA, cuya intención era realizar una ofensiva de más de 400 kilómetros, hasta la frontera con Namibia, intentado desarticular y/o aniquilar las tropas de FALA, brazo armado de la UNITA, fueron paradas en seco y retrocedieron desorganizadamente hacia las márgenes de los ríos Cuito y Cuanavale.
Esos meses finales del año 1987, en que se retiraban las FAPLA dieron márgen suficiente a las tropas cubanas para establecer la defensa del único punto por donde las tropas de las SADF (acompañadas de las FALA) podían emprender el cruce de los ríos. Mientras tanto, se hicieron incontables esfuerzos para reagrupar a las brigadas FAPLA, con todo tipo de asesores cubanos y retirando del teatro de operaciones a los pésimos asesores soviéticos. De esto nadie habla ni escribe. Parece que no es políticamente correcto.
No es mi intención ofenderlo, al decir que la prensa oficialista del régimen jamás ha ofrecido detalles de nada. Si el diario Granma hubiera existido, en Francia, en la época de Napoleón Bonaparte, el mundo jamás se hubiera enterado del desastre de Waterloo.
Tengo el extraño privilegio de haber participado en el conflicto prácticamente desde sus inicios. Por tanto sé perfectamente como se desarrollaron los acontecimientos. Un día del año 1973, adarga al brazo comenzaron para mi las aventuras africanas. Aun no había alcanzado los grados de teniente. Son pocos los que pueden narrar los acontecimientos vividos en primera persona. Milton Díaz Canter o Piero Gleijeses son periodistas que narran en tercera persona. La mayoría de las veces, de personas que no participaron directamente en las acciones combativas, como pudieran ser Risquet y Estenoz. La mayor parte de los Generales y Coroneles entrevistados solo tenían ideas parciales y locales de los hechos, mientras que, por el extraño privilegio (que me asistía) puedo contar lo que sucedíó desde Cabinda a Cunene y desde Namibe hasta Cuito Cuanavale y..., más allá.
Ninguno de los documentos desclasificados por el desgobierno me fueron ajenos, en su momento. Por el contrario tuve, en muchas ocasiones que ejecutar órdenes absurdas y otras veces improvisar y ejecutar órdenes inconsultas, corriendo el riesgo de enfrentar las consecuencias. Presencié escenas patéticas durante la preparación y desarrollo del cumplimiento de órdenes bastante imprecisas del "Comandante en Jefe", como por ejemplo, el famoso bombardeo de la reguladora de agua de Calueque.
Mientras Fidel Castro le escribía la referida carta a Gorbachov, me encontraba preparando mi tercera misión internacionalista. Llegué a Angola a finales de diciembre de 1987. Las tropas del General Lorente se encontraban en las márgenes occidentales de los ríos Cuito y Cuanavale, preperando las condicoens de la defensa del paso obligado de dos ríos de inmenso caudal.
Debo hacer una aclaración: Los 500 tanques al que se refieren no se desplegaron en Cuito Cuanavale. Fuero desplegados en la dirección Ruacaná. Las fuerzas desplegadas en Cuito Cuanavale no pasaban de ser armamento cuyo estado técnico era deplorable y que en la mayoría de los casos solo servían como piezas de artillería estacionaria. Esas eran las malas noticias que recibía Fidel Castro en su cómodo Puesto de Mando de La Habana.

Cuba en Sucesión said...

El día 14 de febrero me encontraba en Huambo. Recuerdo el zafarrancho de combate cuyo fin consistía en enviar 4 helicópteros, que se encontraban en trabajos de inspección reglamentaria, hacia Menongue. La forma en que recibíamos las órdenes del mando superior no dejaban dudas acerca de lo serio de la situación. Luego nos enteramos que no éramos los únicos en tomar decisiones inconsultas. Esperábamos con ansiedad el resultado del incumplimiento de órdenes del jefe de la compañía cubana de tanques, que había provocado la pérdida de las vidas de 14 cubanos y 7 tanques destruidos. Solo la retirada de los sur-africanos salvó la situación de aquel jefe de compañía, convertido en héroe "pírrico" de guerra.
El 28 de julio de 1988 marca una acción combativa de advertencia magnificada al extremo. El bombardeo de la reguladora de agua de Calueque no destruyó el complejo hidráulico, como se puede suponer cuando se le llama de "demoledor". A partir de ese momento, el alto mando de las SADF debía entender que el próximo golpe sería dirigido hacia la hidroeléctrica de Ruacaná . Era, meramente una advertencia. El gobierno de Botha no pudo resistir la presión que constituía dejar Namibia prácticamente a oscuras. Eso y no la presión soviética y norteamericana, que no fue poca, fue la clave para que el gobierno de África del Sur firmara los acuerdos de paz en Nueva York el 22 de diciembre.
Otra aclaración: la voladura de la hidroeléctrica de Ruacaná jamás hubiera arrasado ciudades de Angola o Namibia. Principalmente porque la orografía no era propicia a tal efecto. En segundo lugar, porque la famosa hidroeléctrica no se basa en un gran embalse de agua, sino en la intensa corriente fluvial. De ahí, las varias reguladoras existente en el río Cunene, desde la represa de Gobi, muchos cientos de kilómetros al norte.
En relación a la influencia del armamento nuclear sur-africano le invito a leer http://manchiviri.blogspot.com/2007/02/influencia-del-armamento-nuclear.html
Saludos