SOCIEDAD
¡Esto es surrealismo!
Alejandro Tur Valladares, Jagua Press
CIENFUEGOS, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Mi amiga, la poetisa
Marilín Ascuy, posee una expresión oral que utiliza frecuentemente para
designar aspectos de la realidad cubana que suelen ser verdaderos absurdos.
No puedo precisar las ocasiones en que la dama, sorprendida por
situaciones insospechadas e impensables, en acto de reflejo involuntario
ha exclamado:
-¡Esto es surrealismo!
Y es que en nuestra isla, desde el año 1959, fecha en que llegó al poder
el actual régimen, se viene observando la manifestación de fenómenos que
no son concebibles en ninguna parte del mundo.
Para ejemplificar lo dicho e ilustrar al lector, me auxiliaré de algunos
ejemplos que por cotidianos muchas veces pasan inadvertidos: el gobierno
cubano le dice a los ciudadanos que si le coarta libertades individuales
universalmente reconocidas, es para que la sociedad, que es la sumatoria
de todos ellos, no pierda la libertad.
Se proclama la igualdad social, cuando la verdad es que bajo el nuevo
orden socialista, un médico gana menos dinero que un vendedor ambulante
y tiene menos reconocimiento comunitario que una prostituta casada con
algún extranjero.
En un archipiélago donde el marisco es un producto deficitario, apenas
existente. Al nativo se le impide practicar la pesca. Bahías de
excelentes condiciones como la de Cienfuegos, permanecen todo el año
desiertas de embarcaciones.
Éste es el país de mayor cultura política del mundo según el gobierno;
sin embargo, al nacional se le controla la información, se le impone lo
que tiene que decir y pensar porque, el "enemigo" lo puede confundir o
manipular.
El Producto Interno Bruto (PIB) creció a un ritmo del 12.5% el año
pasado. Paradójicamente, el poder adquisitivo del ciudadano desciende
cada vez más. El noticiero nos habla de planes cumplidos, pero cuando se
busca en el mercado la mercancía referida, no se encuentra.
Cienfuegos posee la fábrica de cemento más grande da Latinoamérica, pero
el producto no se encuentra ni en las misas espirituales.
Según el discurso oficial, en nuestra patria se acabó la discriminación.
No obstante, al nativo no se le permite disfrutar de los mismos centros
de recreo y esparcimiento de que gozan los extranjeros.
Esta lista pudiera extenderse hasta el infinito, pero pienso que con lo
expuesto hasta aquí basta para mostrar la realidad lacerante que casi
siempre pasa inadvertida y con la que lamentablemente nos estamos
acostumbrando a convivir y a ver como algo natural.
http://www.cubanet.org/CNews/y07/mar07/16a7.htm
¡Esto es surrealismo!
Alejandro Tur Valladares, Jagua Press
CIENFUEGOS, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Mi amiga, la poetisa
Marilín Ascuy, posee una expresión oral que utiliza frecuentemente para
designar aspectos de la realidad cubana que suelen ser verdaderos absurdos.
No puedo precisar las ocasiones en que la dama, sorprendida por
situaciones insospechadas e impensables, en acto de reflejo involuntario
ha exclamado:
-¡Esto es surrealismo!
Y es que en nuestra isla, desde el año 1959, fecha en que llegó al poder
el actual régimen, se viene observando la manifestación de fenómenos que
no son concebibles en ninguna parte del mundo.
Para ejemplificar lo dicho e ilustrar al lector, me auxiliaré de algunos
ejemplos que por cotidianos muchas veces pasan inadvertidos: el gobierno
cubano le dice a los ciudadanos que si le coarta libertades individuales
universalmente reconocidas, es para que la sociedad, que es la sumatoria
de todos ellos, no pierda la libertad.
Se proclama la igualdad social, cuando la verdad es que bajo el nuevo
orden socialista, un médico gana menos dinero que un vendedor ambulante
y tiene menos reconocimiento comunitario que una prostituta casada con
algún extranjero.
En un archipiélago donde el marisco es un producto deficitario, apenas
existente. Al nativo se le impide practicar la pesca. Bahías de
excelentes condiciones como la de Cienfuegos, permanecen todo el año
desiertas de embarcaciones.
Éste es el país de mayor cultura política del mundo según el gobierno;
sin embargo, al nacional se le controla la información, se le impone lo
que tiene que decir y pensar porque, el "enemigo" lo puede confundir o
manipular.
El Producto Interno Bruto (PIB) creció a un ritmo del 12.5% el año
pasado. Paradójicamente, el poder adquisitivo del ciudadano desciende
cada vez más. El noticiero nos habla de planes cumplidos, pero cuando se
busca en el mercado la mercancía referida, no se encuentra.
Cienfuegos posee la fábrica de cemento más grande da Latinoamérica, pero
el producto no se encuentra ni en las misas espirituales.
Según el discurso oficial, en nuestra patria se acabó la discriminación.
No obstante, al nativo no se le permite disfrutar de los mismos centros
de recreo y esparcimiento de que gozan los extranjeros.
Esta lista pudiera extenderse hasta el infinito, pero pienso que con lo
expuesto hasta aquí basta para mostrar la realidad lacerante que casi
siempre pasa inadvertida y con la que lamentablemente nos estamos
acostumbrando a convivir y a ver como algo natural.
http://www.cubanet.org/CNews/y07/mar07/16a7.htm
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