2007-03-17.
Jaime Mario Trobo, Miembro del Parlamento de Uruguay
La dictadura cubana está narcotizando a la opinión pública internacional
para generarle adicción a una fórmula que compatibilice autoritarismo,
falta de libertades y violación de los DDHH, con tenue apertura
económica hacia el mercado. Esta pragmática tiene por objeto exculpar al
régimen y sus personeros y justificar manteniendo el ya cincuentenario
sometimiento del pueblo.
No existe ninguna razón, salvo el propósito de impunidad del régimen,
para que en el concierto latinoamericano y mundial se admita
pacíficamente que un régimen autoritario se convierte en benigno porque
ofrece un proceso "à a China", un elogio que está uy lejos de merecer la
dictadura castrista.
La realidad cubana se debe parecer mucho más a la cultura occidental en
cuyo espacio los gobiernos de un solo partido, que violan los derechos
humanos, conculcan las libertades, impiden que sus ciudadanos circulen
libremente, proscriben la prensa y dominan la cultura, la educación y la
economía centralizándolas con vocación estalinista, son dictaduras. Sin
embargo se nos quiere hacer admitir y como consecuencia participar del
sometimiento al pueblo cubano, que ese estado tiene derecho a mantener
la arbitrariedad siempre y cuando ofrezca una tenue apertura hacia el
mercado.
La libertad es un derecho de los seres humanos, de todos los seres
humanos, también de los cubanos, y aunque parezca obvia la conclusión,
desde la asunción de los poderes del nuevo Castro la propaganda de su
régimen y la de los acólitos del exterior ensalza el nuevo modelo
autoritario con tenue y progresiva apertura económica. Es tal el déficit
democrático que sufre Cuba hace tanto tiempo, que algunos cretinos
útiles admiten que este proceso tiene un signo positivo.
Cuba debe regirse por los mismos códigos que los demás estados de la
región y del mundo en cuanto al desarrollo de su estado de derecho, su
desarrollo ciudadano, el respeto a las libertades y los DDHH, no hay
justificación para admitirle a su régimen una cualidad excepcional que
le admita lo que no se le admite a otros. Resulta inadmisible que se
homologue una dictadura en Latinoamérica porque ofrece algunas
correcciones en lo económico disfrazadas bajo el título de "modelo Chino".
Este propósito no hace otra cosa que ganar tiempo para la nomenclatura
castrista que quiere recrearse en el poder político y económico para lo
que necesita de la complicidad internacional. La mentira que presenta a
Cuba con derecho a excluirse de los cánones y estándares democráticos
occidentales es un castigo que le están inflingiendo al pueblo de Cuba
sus actuales gobernantes y que la comunidad latinoamericana no tiene
derecho a admitir.
La comunidad latinoamericana debe dejar de mirar para el costado y
rechazar el placebo irresponsable de "Cuba hacia China", son dos
realidades que no tienen nada que ver. La biología le ha dado una
oportunidad a la dictadura para que se regenere discretamente, que ello
ocurra depende de la seriedad con la que Latinoamérica y la comunidad
internacional asuman el tema; a mi no me gustaría que en mi país un
gobierno autoritario tuviera la complacencia internacional solo por
aquello de "…vamos a ver…"
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