2007-03-15.
Celso Sarduy Agüero
LiberPress- Buenos Aires - 14-03-2007- La recién concluida gira del
presidente norteamericano George Bush por algunos países
latinoamericanos ha sentado las bases que sustentarán las relaciones de
la primera superpotencia mundial con América Latina de ahora en adelante.
La escala más importante de esta gira fue Brasil, casi al final de la
semana pasada. Con ese país ha firmado un acuerdo estratégico para el
desarrollo conjunto de combustibles alternativos al petróleo como son el
etanol (proveniente de la caña de azúcar) y los biocombustibles o
biodiesel (producidos a partir de los aceites vegetales: soja, maní,
girasol, maíz y otros); ambos son poco contaminantes del medio ambiente
y renovables, lo contrario de los combustibles fósiles.
La Nueva Alianza Estratégica se pondrá en marcha con la próxima visita
del presidente Luis Ignacio Lula da Silva a Washington. El presidente
brasileño ha sido invitado oficialmente por su par norteamericano a la
residencia de veraneo de Camp David. En esta residencia se reunirán
ambos dignatarios acompañados por sus respectivos gabinetes en pleno.
Lula da Silva será el primer presidente latinoamericano en ser huésped
oficial en dicha residencia. Irá acompañado por todo su gabinete lo que
nos da una idea de la importancia que le confiere el gobierno
norteamericano a este acuerdo.
La escala siguiente de la gira fue Uruguay. Allí, ambos presidentes
firmaron acuerdos para reducir aranceles aduaneros en el comercio
recíproco, de hecho un paso de avance para la firma de un futuro Tratado
de Libre Comercio entre ambos países.
El dato más significativo de esta gira oficial, que también incluye a
Colombia, Guatemala y México es la exclusión de Argentina de la misma.
El presidente Bush estuvo a unos sesenta kilómetros de Buenos Aires, en
la otra ribera del Río de la Plata, en la localidad de Colonia del
Sacramento, no obstante no pisó territorio argentino
Al no invitar a la Argentina a formar parte de esta alianza energética
de un valor estratégico importantísimo en los próximos años, el gobierno
de los Estados Unidos le hace pagar un alto precio por todas las
descortesías de que fue objeto el presidente de ese país cuando asistió
a la Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata el año pasado. El
Mundo entero vio por las pantallas de televisión el bochornoso
espectáculo de la llamada "Cumbre Paralela", donde el "dictador electo"
de Venezuela Hugo Chávez deleitó a lo más granado de la izquierda
vernácula con cuanto epíteto denigrante es posible contra el presidente
norteamericano; este acto también contó con la presencia de Evo Morales,
actual presidente-cacique de Bolivia y numerosos personajes de la
izquierda latinoamericana. Todo ello con el beneplácito del gobierno
argentino. Como colofón del recibimiento importantes desmanes
callejeros, protagonizados por los grupos violentos de la izquierda
local, quienes pudieron destrozar a su antojo el centro de la ciudad
durante un lapso de tiempo sospechosamente largo. Se comenta que Bush
pronunció la frase: "never again" (nunca más).
Lejos de rectificar este error la administración de Néstor Kirchner le
permitió un segundo show antiamericano al presidente Chávez, esta vez,
mientras la comitiva norteamericana visitaba la vecina República del
Uruguay. Hugo Chávez desembarcó en Buenos Aires custodiado por un
pequeño ejército de escoltas (entre 500 y 600 hombres) y además se tomó
la prerrogativa de invitar al presidente boliviano al acto, rompiendo
todas las reglas que rigen las costumbres diplomáticas. Esta acto ha
sido un hecho inédito en las relaciones internacionales, pues no se
conoce otro caso semejante en que un gobierno ofrece su soberanía a
otro Estado para que éste ataque verbalmente a terceros países. El
gobierno argentino le prohibió asistir al acto a todos sus funcionarios,
intentando vanamente componer el desaguisado.
Este grave error en materia de política exterior conduce al
aislacionismo y la confrontación con la tendencia mundial imperante de
integración económica y apertura. Esta actitud adolescente deja fuera de
carrera al país en un campo en el cual tiene ventajas comparativas y
competitivas relevantes, al poseer la Argentina una agricultura de
primer orden mundial y estar ubicado el país entre los principales
productores de cereales del Mundo.
En contraposición al dislate histórico argentino tenemos la actitud
visionaria de verdadero estadista del presidente Lula, quien tiene un
mérito doble: primero, vislumbrar la gran oportunidad que se le ofrece
al Brasil y segundo, ser capaz de despojarse de los atavismos
ideológicos, dejar a un lado sus orígenes de sindicalista de izquierda y
comprender hacia dónde gravita el Mundo, conduciendo a su país hacia un
futuro de progreso y desarrollo.
El propósito de la administración Bush de perfilar una nueva matriz
energética para los Estados Unidos constituye una jugada estratégica de
alto vuelo al comenzar a transitar el camino de la independencia
energética respecto a los grandes países productores de crudo, la
mayoría de ellos situados en zonas de gran conflictividad política y
presididos por gobiernos hostiles al ideario del mundo libre. En ese
sentido, la iniciativa es verdaderamente promisoria para el futuro de la
humanidad.
http://liberpress.blogspot.com/2007/03/argentina-pierde-el-tren.html
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