Recordación del Proyecto Varela
La propuesta de un plebiscito en Cuba surgió décadas atrás, tras la
salida del poder de Pinochet en Chile, pero como denuncia política más
que como posibilidad práctica
Arnaldo M. Fernández, Broward | 10/05/2016 9:42 am
El 10 de mayo de 2002, el líder cristiano y anticastrista Oswaldo Payá
presentó el Proyecto Varela (PV) a la Asamblea Nacional (AN). Por el
desespero de casi sesenta años viviendo de desengaños, morirán de
ilusiones en el exilio quienes todavía se embullan con aquel proyecto
como "el primer y mejor plan de transición pacífica hacia la democracia
en Cuba"[1].
Ni es el primero, porque la recogida de firmas para un plebiscito data
de 1988 en la cuenta del Partido Pro Derechos Humanos, ni mucho menos el
mejor, porque el PV nació y murió aquejado de doble insensatez:
- Arrastrarse con propuestas de leyes hasta el parlamento del Estado
totalitario para que mejorara e incluso convocara a plebiscito contra sí
mismo, como si los proponentes fueran curanderos del partido único
- Meter el tupe de que semejante petición tenía fundamento en el propio
orden jurídico del régimen, como si no se cayera de la mata que "ni la
Constitución de la República ni el Reglamento de la AN establecen la
recolección de firmas, cualquiera que fuese su número, para promover la
iniciativa legislativa".
La carta de presentación del PV —dirigida al presidente de la AN y
fechada el mismo 10 de mayo de 2002— agregó el tercer absurdo de
justificar la ilegalidad propia con la ilegalidad ajena.
El clamor de la ignorancia
Como el PV incumplía el requisito legal ineludible de acreditar en acta
notarial la condición de elector de cada firmante, aquella carta
embarajó con que los notarios "no tenían orientación de realizar estas
declaraciones juradas, que eso no es una práctica y se negaron a
hacerlas". Solo la ignorancia jurídica supina explica que la
contra-inteligencia anticastrista recicle aún ese embaraje pueril.
- Los notarios no necesitan ni orientación ni práctica para otorgar
tales declaraciones juradas, ya que la Ley No. No. 80-1985 de las
Notarías Estatales impone la obligación de hacerlas (Artículos 10.b y 13.b).
- Si los notarios se negaron, los promotores del PV podían y debían
haber dado una tángana de vigueta y fácil de ganar, porque encueraba a
los notarios como transgresores de las propias leyes del régimen.
Sin embargo, nadie solicitó al Ministerio de Justicia —órgano rector del
notariado— ni a la Fiscalía—órgano controlador de la legalidad— que los
notarios obedecieran la ley para que el PV pudiera presentarse como la
ley manda. Y para cumplir con ella el PV tenía que despertar entre
cubanos el patriotismo de dar no solo sus firmas, sino también el
dinerito para costear las declaraciones juradas correspondientes[2].
La picardía barata
De ahí que los promotores del PV eludieran echar en público la culpa a
los notarios y se dedicaran a pregonar otro embaraje pueril: que ellos
sí habían procedido "de acuerdo con las propias leyes del régimen", pero
la AN no, pues "engavetó el PV" y no dio respuesta[3].
Lo cierto es que, tras negarse Payá a recibir la respuesta que la AN
envió con mensajero, porque "el sobre no tenía el mismo código del
recibo", la respuesta llegó por correo certificado. El vocero del PV
Efrén Fernández declaró a AFP que habían recibido "un escrito dirigido
al presidente de la Asamblea y no a nosotros, sin la firma de nadie y
sin dar respuesta a lo solicitado".
- La respuesta no deseada —que aparece hasta colgada en Internet— se
embaraja con que la AN quedó "sin dar respuesta a lo solicitado"
El pie de firma "Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos" se
embaraja con que la respuesta vino "sin la firma de nadie"
- "Un escrito dirigido al presidente" de la AN se embaraja con que no se
dio respuesta "a nosotros", pero el Reglamento de la AN prescribe tan
solo un escrito así como respuesta oficial a todo proyecto de ley que
sea rechazado (Artículo 68.3).
- El exilio tiene ya muchos años para este infantilismo de que primero
el código del sobre no coincidía con el código del recibo del mensajero
postal y después el destinatario del sobre del correo certificado no
coincidía con el destinatario del documento que venía dentro como
respuesta estrictamente legal.
Y mucho menos para embullarse con que, luego de presentar 14.384 firmas
más el 3 de octubre de 2004, el PV se apeara este 24 de marzo de 2016
con 10.009 firmas que "desde hacía años permanecían escondidas", como si
35.413 firmas recogidas desde que se anunció el PV —el 24 de enero de
1998— demostraran que los proyectos políticos resucitan por reiteración
del mismo absurdo sin haber podido tupir en ninguna ocasión a más del
0,18 % del electorado.
Coda
El PV viene a recordarnos que los empecinados en elaborar leyes y
proponerlas al Estado totalitario podrán dárselas de opositores sin
miedo, pero no sin tacha, porque merecen aquella que Céspedes pegó a la
cámara de representantes de la primera república en armas: "Abrazando
ahora en conjunto a todos estos Legisladores, concluiré asegurando q.
ninguno sabe lo q. es Ley"[4].
[1] Dora Amador: "El VII Congreso del PCC y el Proyecto Varela", El
Nuevo Herald, 14 de abril de 2016.
[2] A la tarifa notarial de 15 pesos para declaración jurada se suman 5
pesos por el sello del timbre (Resolución No. 130/1998 del Ministro de
Justicia). Así, las 11.020 firmas de la primera ronda del PV presuponían
recaudar 220.400 pesos.
[3] V.g., "Una iniciativa por la libertad de Cuba", El Nuevo Herald, 24
de junio de 2014.
[4] Carlos Manuel de Céspedes: El diario perdido, Ciencias Sociales,
1994, 296.
Source: Recordación del Proyecto Varela - Artículos - Opinión - Cuba
Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/recordacion-del-proyecto-varela-325519
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