Monday, May 11, 2009

Una joya arquitectónica muere por desatención

Publicado el lunes, 05.11.09
Una joya arquitectónica muere por desatención
Por Redacción de El Nuevo Herald
LA HABANA

Consagrado a la vida después de la muerte, el Cementerio de Cristóbal
Colón de La Habana encara uno de los retos más difíciles en sus 137
años: salir bien librado del inevitable paso del tiempo.

Pero en un momento en que el gobierno cubano está más necesitado que
nunca de recursos y pretende replantear las inversiones estratégicas con
el objeto de priorizar sectores de mayor impacto, como la extracción del
níquel o la explotación de hidrocarburos, el futuro del camposanto se
vislumbra como una gran interrogante.

Ha transcurrido más de un siglo de su construcción y casi 50 años desde
que pasara de manos de la Iglesia Católica al gobierno. A duras penas,
hasido un acontecimiento extraño al orden natural de las cosas: el
camposanto continúa operando con más de 40 entierros al día. Desde el
2007 las cremaciones se realizan en el municipio de Guanabacoa, en la
periferia de la capital, a un precio aproximado de 350 pesos cubanos ($14).

Esta mañana de mayo corre un viento fresco en la capital cubana, que
aligera el calor del día y refresca el recorrido a pie por Colón, uno de
los puntos turísticos más frecuentados de la isla. Por su extensión y
riqueza artística, la necrópolis es una de las principales del mundo.

Para conocer sus instalaciones, los turistas extranjeros deben pagar 5
pesos convertibles (CUC), una cantidad que al cambio oficial (1 CUC se
cotiza a $1.20), equivale a unos $6. Sin embargo, el visitante debe
ingeniárselas para comprender la distribución de las calles y avenidas
de trazado romano del cementerio, así como también memorizar los nombres
de sus cinco plazas, ya que desde enero se acabaron los mapas y material
impreso.

"Es una situación vergonzosa porque hace tiempo que lo solicitamos [los
folletos] y no ha llegado nada'', sostuvo uno de los empleados con la
condición de mantenerse en el anonimato.

La falta de material informativo priva a la administración de la
posibilidad de contar con recursos adicionales.

Se calcula que alrededor de un millón y medio de personas visitan cada
año el cementerio, construido en 1871 sobre un terreno de 56 hectáreas
bajo la planificación del arquitecto español Calixto Aureliano de Loira.

La entrada principal, que da a la calle Zapata, en el Vedado, muestra
una imagen de La Piedad y está compuesta por tres arcos continuos.
Actualmente se halla bajo remodelación mientras que la capilla
octogonal, única de su tipo en La Habana, es objeto de obras de
reparación que avanzan a paso lento.

Así y todo, en la capilla continúan celebrándose misas de cuerpo
presente, aunque más cortas de lo acostumbrado debido a los trabajos de
remodelación.

Y pese a la falta de una señalización clara de las calles, hay tumbas
que no dejan de ser visitadas masivamente, como la cripta de Amelia
Goyre de la Hoz, conocida como La Milagrosa.

Goyre de la Hoz falleció a los 24 años, embarazada de ocho meses, el 3
de mayo de 1901. La tradición popular cuenta que el cadáver del pequeño
fue puesto en el ataúd a los pies de la madre. Se dice que años más
tarde, cuando exhumaron los cuerpos, el niño estaba en los brazos de ella.

Sus fieles aseguran que La Milagrosa los ampara y les concede favores
imposibles. El sitio no deja de estar adornado de flores y cada visita
supone el cumplimiento de todo un rito: hay que tocar tres veces la
tumba, dar una vuelta completa a su alrededor y nunca darle la espalda
después de haber hecho la petición.

En el Colón destacan también monumentos a familias ilustres, patriotas
independentistas y personalidades sociales y políticas, así como figuras
de la cultura cubana, entre ellos el pintor Wifredo Lam y los escritores
Alejo Carpentier y José Lezama Lima.

"No hay milagro sin un poco de fe'', afirmó Agustín, un empleado
informal que ha encontrado en el cementerio una manera de ganarse el pan.

A pesar de su edad, Agustín no tiene planes de jubilación. Sin esposa,
hijos ni familia, la única forma que ha encontrado de agenciarse un
dinero para sobrevivir es realizando trabajos de mantenimiento y
restauración de tumbas.

El hombre debería tener suficiente trabajo, pero la realidad es otra:
muchas de las personas que fueron enterradas aquí entre el siglo XIX y
principios del XX ya no tienen más familiares en vida, mientras que
otros, dueños de las criptas y propiedades particulares, viven exiliados
fuera de Cuba.

El abandono de tumbas es un asunto de implicaciones legales. Según la
prensa oficial, un convenio reciente con la Unión del Mármol, los
administradores de la necrópolis y la Oficina del Historiador de la
Ciudad de La Habana hará posible la restauración de tumbas,
independientemente del hecho de que pertenezcan al Estado o particulares.

El acuerdo implica la donación de materiales para tapas y enchape de
bóvedas.

Con todo, el Colón es una sucesión de 20,000 conjuntos monumentales y
70,000 objetos museables de mármol, bronce y yeso, según fuentes oficiales.

"Este es el sitio perfecto para respirar con tranquilidad y hablar con
tus muertos'', explicó Agustín.

"Porque saliendo del cementerio, allá afuera, es otro mundo''.

Una joya arquitectónica muere por desatención - Ultimas noticias - El
Nuevo Herald (11 May 2009)

http://www.elnuevoherald.com/ultimas-noticias/story/447229.html

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