Monday, May 11, 2009

Socialismo a la cubana

Publicado el lunes, 05.11.09
Socialismo a la cubana
By ALEJANDRO ARMENGOL

El problema fundamental que encaran el gobierno cubano y sus
economistas, ante la necesidad de llevar a cabo reformas que alivien la
crítica situación del país, es la respuesta a una pregunta: ¿puede
permitirse la actividad privada, aunque sea en una escala reducida, sin
poner en peligro la sociedad socialista? O dicho con las palabras del
economista húngaro János Kornai: ¿es reformable el socialismo?

Kornai encontró que la interrogante sólo admitía una respuesta negativa.
Llegó a esta conclusión a partir de los principios más elementales del
marxismo-leninismo, y cuando la formuló en 1990 no estaba abogando por
el mantenimiento de ese sistema, sino simplemente evaluando los hechos.
Al utilizar los términos de la economía marxista-leninista, se refirió a
la conclusión clásica de que la pequeña propiedad mercantil engendra
capitalismo, de forma constante y sin detenerse. ''Lenin tenía toda la
razón. Si una sociedad permite que haya un gran número de pequeños
productores de mercancía, y los deja acumular y crecer con el tiempo,
tarde o temprano surgirá un genuino grupo de capitalistas'', afirmó Kornai.

En el caso cubano, tampoco se pueden eludir otras dos interrogantes. La
primera lleva a cuestionarse si realmente existe el socialismo en la
isla y la segunda es aún más concreta: ¿Qué hacer entonces?

Un análisis de los factores económicos debe dejar a un lado los aspectos
políticos del tema, en lo referente a las implicaciones y preferencias
que encierra cualquier ideología, así como todo lo relacionado con la
democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho.

En el terreno económico, la respuesta a la pregunta de si hay socialismo
en Cuba es negativa. Esta afirmación parte del hecho de que desde hace
años subsisten dos modelos en el país. Uno se fundamenta en la propiedad
privada y el otro, más tradicional, tiene su fundamento en los medios de
producción estatales.

Con bastante éxito, el régimen de La Habana ha logrado mantener
separados estos dos modelos. Su estrategia ha estado dirigida tanto a
reducir la esfera de producción privada nacional --autorizada durante el
llamado ''Período Especial''-- como a concentrar la inversión extranjera
y las empresas conjuntas con capital privado (foráneo) en un número
reducido de grandes corporaciones, y en sectores que siendo
fundamentales a la hora de obtener ingresos, pueden ser ``aislados'' de
la población. La minería y el turismo son dos ejemplos.

Las principales víctimas de esta estrategia han sido los
''cuentapropistas'' cubanos y los pequeños empresarios extranjeros. Por
otra parte, la estrecha colaboración con el gobierno del presidente
venezolano Hugo Chávez ha resultado un factor clave en lograr este objetivo.

Una contradicción fundamental a la que se enfrenta Cuba, y por la que
pasaron la desaparecida Unión Soviética y los países de Europa del Este,
es que al igual que el sector privado crece de forma ''espontánea'' y
más allá de lo previsto, cuando se posibilita la menor reforma, también
la burocracia crece a pesar de los esfuerzos por reducirla.

Lo que ocurre en la práctica es que llega un momento en que ambos
modelos compiten por la supervivencia.

Las economías socialistas clásicas (pre reformistas) combinaban la
propiedad estatal con la coordinación burocrática, mientras las
economías capitalistas clásicas combinan la propiedad privada con la
coordinación dada por el mercado.

''Estos dos casos simples pueden considerarse modelos históricos de
referencia'', de acuerdo a Kornai.

Uno de los aspectos negativos de la mezcla de ambos sistemas, en una
misma nación, es el aumento del desperdicio de recursos.

Mientras que un sector privado vive constantemente amenazado en un
sistema socialista, al mismo tiempo se beneficia de un aumento relativo
de ingresos, al poder fácilmente satisfacer necesidades que el sector
estatal no cubre. Sin embargo, estos artesanos o propietarios de
restaurantes --para poner dos ejemplos clásicos-- no tienen un mayor
interés en cultivar a sus clientes, y tampoco en acumular riqueza y
darles un uso productivo. Y como el destino de sus empresas es bastante
incierto, en la mayoría de los casos se dedican a un consumo exagerado,
de acuerdo a las circunstancias del país en que viven.

Esta actitud y conducta no difiere de la del burócrata, que sabe que sus
privilegios y acceso a bienes y servicios escasos dependen de su cargo.

Es por ello que el economista húngaro destaca que aunque ``la propiedad
estatal y privada pueden coexistir dentro de la misma sociedad... en los
ambientes político, social e ideológico de los países de socialismo
reformista, ésta es una simbiosis incómoda plagada de aspectos
imprácticos''.

A este problema se enfrenta el presidente Raúl Castro, al buscar una
mayor eficiencia económica. También está tomando medidas para evitar la
corrupción, evasión fiscal y el robo en las empresas estatales.

Lo que ocurre en la práctica es que, tanto el limitado sector privado
como el amplio sector de economía estatal están en manos de personas que
conspiran contra esa eficiencia. Y en primer lugar, lo hacen para poder
sobrevivir.

La fragilidad de un socialismo de mercado es que su sector privado, si
bien en parte está regulado por ese mismo mercado, en igual o mayor
medida obedece a un control burocrático. Al mismo tiempo, este control
burocrático lleva a cabo muchas de sus decisiones a partir de factores
extraeconómicos, como son los políticos e ideológicos.

Una solución parcial a este dilema sería aumentar el papel del mercado y
concederle mayor espacio a las actividades privadas, de forma legal y
dejando la vía abierta a la competencia y la iniciativa individual. Sólo
que entonces el éxito en el mercado tendría un valor superior a la
burocracia.

Esto es lo que algunos temen en la isla y otros ansían. Entre ambos
extremos se debate, en buena medida, el futuro de Cuba.

aarmengol@herald.com

ALEJANDRO ARMENGOL: Socialismo a la cubana - Opinión - El Nuevo Herald
(11 May 2009)

http://www.elnuevoherald.com/opinion/v-fullstory/story/447291.html

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