Monday, January 18, 2016

Tú no me engañas, “mascarita”

Tú no me engañas, "mascarita"
En Cuba muchos artistas y escritores permanecen impasibles ante los abusos
lunes, enero 18, 2016 | Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO, Cuba.- Una edición especial del periódico Juventud Rebelde
(JR) del pasado 31 de diciembre publicó una entrevista hecha por José
Luís Estrada Betancourt a Miguel Barnet, presidente de la Unión de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), donde éste se nos muestra como un
demócrata y un intelectual tolerante. Es curioso que la edición de JR
correspondiente al pasado domingo 10 de enero la ha reproducido. Por
algo será, porque en Cuba la prensa oficialista no publica ni reitera
nada gratuitamente.

Miguel Barnet es un poeta sensible y un buen narrador. Desgraciadamente
detrás de un creador no siempre hay un humanista.

En Cuba hay muchos artistas y escritores que permanecen impasibles ante
los abusos que cotidianamente se cometen contra los cubanos que
defienden otro proyecto de país, distinto del impuesto por el castrismo.
Para ellos, la exclusión política y social, las golpizas, las
detenciones ilegales, la cárcel por motivos políticos y las masivas
violaciones a la Constitución comunista no existen.

Cuando se trata de defender los derechos humanos de los palestinos,
sirios, libios o de cualquier otro extranjero, esos ilustres no vacilan
en levantar su voz y hablan del derecho a la diversidad, a la
tolerancia, a la manifestación pública o a la asociación pacífica. Si es
de una Dama de Blanco golpeada o arrestada arbitrariamente, para ellos
se trata de una vende patria. Y si es un periodista independiente o un
escritor al que se le excluye de toda la vida social, dicen que es un
mercenario.

Con ambas calificaciones validan la violación de todos los derechos de
esas personas. Así funcionan la hipocresía castrista y la conciencia de
la "vanguardia" de la cultura cubana. Miguel Barnet está en ese grupo.

Barnet, ¿demócrata?

En la entrevista, titulada "Cuidar a Cuba como la casa", Barnet declaró:
"Debe haber un espacio amplio, donde todo quepa, aunque resulte
incómodo, tenemos que saber vivir con el pensamiento de todo el mundo,
siempre y cuando no corroa la esencia de la nación. Debemos aprender a
dialogar con personas que no piensen exactamente como nosotros. Creo que
es sano. Si no dialogamos no podremos convencerlas de los principios que
sentimos que son los que son, y los que valen". Y también declaró: "Mi
aspiración es ver una Cuba creciente, cada vez más inclusiva, cada vez
más democrática".

Aunque el periodista no indagó acerca de lo que Barnet quiso decir con
eso de "saber vivir con el pensamiento de todo el mundo mientras no
corroa la esencia de la nación", ni tampoco le preguntó acerca de lo que
entiende por democracia, es evidente que estas declaraciones contradicen
de plano al Barnet de meses recientes.

Porque este Barnet es el mismo que el año pasado asistió a la Cumbre de
las Américas realizada en Ciudad Panamá, donde alentó a la turba
castrista –dizque una representación decente de la "verdadera sociedad
civil cubana"– a que no permitiera la participación de otros cubanos
opuestos al castrismo, e incluso se solidarizó con la violencia
ejecutada en contra de algunos opositores pacíficos cuando intentaron
colocar una ofrenda floral ante un busto de José Martí, y fue de los que
se opusieron a que esos cubanos expresaran sus puntos de vista ante
diferentes comisiones plenarias, algo que fue rechazado hasta por
simpatizantes del castrismo, quienes conocieron de primera mano la
democracia isleña.

Este Barnet es el mismo que el pasado cuatro de diciembre, en el segundo
Consejo Nacional de la UNEAC, refiriéndose a lo ocurrido en el Centro
Cultural Fresa y Chocolate el 28 de noviembre del 2015, dijo, según fue
publicado en el periódico Granma del cinco de diciembre del 2015:
"Indignados por esta situación que se creó el pasado sábado, creo que
nuestro Consejo debe pronunciarse en apoyo a las instituciones y a los
creadores revolucionarios. No podemos permitir que la contrarrevolución
se mezcle con nuestros artistas en el espacio de libertad y diálogo
fundado por la política cultural de la revolución desde las Palabras a
los Intelectuales de Fidel".

Y según pude ver en el noticiero nacional de televisión, terminó sus
palabras levantando el dedo índice de su manita derecha, en ridículo
remedo de su admirado comandante: "Su pensamiento y su obra,
magistralmente continuados por Raúl, nuestro presidente, nos han guiado
hasta aquí. Fidel y Raúl, como nosotros, como los fundadores de esta
UNEAC hará muy pronto 55 años, somos herederos del ideario de José
Martí, Apóstol de nuestra independencia".

Es decir, por un lado está el Barnet que incita al sostenimiento de los
principios revolucionarios –léase la intolerancia y la exclusión a todo
lo que disienta– y por otro el que dice creer en el diálogo amplio donde
quepan todos los cubanos.

Ante tal dualidad he llegado a preguntarme si estará "chochando" o si se
trata de otra puesta en escena para pescar a los incautos que siguen
creyendo que en Cuba hay una revolución y, para colmo, que es
democrática y martiana; o peor aún, que se democratiza.

Sus declaraciones me han recordado los carnavales de mi natal Cienfuegos
a principios de los sesenta del pasado siglo. A quien se disfrazaba se
le decía "mascarita" y una vez reconocido tenía que quitarse la máscara
ante su descubridor. En este caso, cualquiera que conozca al ilustre
personaje y haya leído su obra puede decirle: Tú andarás con pies de
gato, pero no me engañas mascarita.

Source: Tú no me engañas, "mascarita" | Cubanet -
https://www.cubanet.org/opiniones/tu-no-me-enganas-mascarita/

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