Génesis del fracaso
HILDEBRANDO CHAVIANO MONTES | La Habana | 19 Ene 2016 - 8:01 am.
Todo en la vida tiene un origen, un por qué, una causa que a veces se
olvida en los recodos del tiempo, pero que en ocasiones se hace
necesario traerlo al presente para poder explicar y quizás resolver
importantes asuntos. Lo anterior parece una verdad de Perogrullo, pero
los problemas de Cuba son tan profundos que no queda otra salida sino un
análisis de la historia para saber cuál va a ser nuestro futuro como nación.
Todo comenzó cuando el líder histórico de la revolución cambió las ideas
democráticas enarboladas en el juicio seguido por el asalto al Cuartel
Moncada, por las ideas comunistas. Pero lo peor no fue que hiciera suyas
las ideas del marxismo-leninismo, sino que mintió, ocultó sus verdaderas
intenciones. Provocó de esta forma que algunos de sus seguidores como el
comandante Huber Matos y la mayor parte de los guerrilleros alzados en
las lomas del Escambray durante los años 60 del pasado siglo, decidieran
abandonar las filas de lo que fuera algún día la revolución verde olivo.
Este obstáculo Fidel Castro lo resolvió en unos cuantos años de cruenta
lucha que dejaron más muertos en combate, fusilados, presos y exiliados
que la anterior dictadura. Las heridas provocadas por la feroz represión
del Gobierno revolucionario en el poder aún no han sanado porque nunca
hubo diálogo con los vencidos ni respeto a los caídos. Si hubo excesos y
crímenes, ambos contendientes tuvieron responsabilidades como en toda
guerra.
Con todo, aquello no fue lo peor. El líder que cambió de la noche a la
mañana su discurso democrático por uno totalitario tuvo, no obstante,
seguidores, y estos son los que hoy ven como una amenaza a los
comerciantes. Los trabajadores por cuenta propia son los enemigos de
turno para los ancianos que alguna vez fueron revolucionarios, son los
alzados de hoy y hay que acusarlos de bandidos para aislarlos socialmente.
Los que fueron capaces de seguir al que un día pedía respeto a la
Constitución del 40, elecciones libres y tripartición de poderes,
permitieron sin sonrojarse que Fidel Castro cambiara la esencia del
proyecto revolucionario. Desde el momento en que se dieron cuenta y
aceptaron el cambiazo, dejaron de seguir al líder para seguir sus
propios intereses, la revolución ya no les importó pero tenían ante sí
la oportunidad de tenerlo todo si no entraban en contradicción con el jefe.
Debido a esta actitud, la aprobación unánime de cada una de las
equivocaciones del líder los convierte en cómplices. El equipo completo
que conforma la dirección del país está consciente de que el comunismo
fue un fracaso y, sin embargo, ante el lecho de muerte de un sistema
político y económico que apesta, se niegan a darle sepultura y alaban
los colores saludables que tiene el occiso y el sueño tan reposado que
disfruta. No sean cobardes, entiérrenlo ya.
Mientras Raúl Castro juega al capitalismo con los extranjeros, se dice y
se contradice, el pueblo padece los experimentos que comenzaron en el
año 59 y debe contentarse con la salud y la educación pública como única
aspiración en la vida.
Se hace obligatorio insistir en que todo este desastre tuvo su origen
cuando el máximo líder decidió torcer el rumbo e inventarse un sistema
más acorde con sus aspiraciones, rodeado del aplauso de sus seguidores y
de la aceptación entusiasta del pueblo crédulo.
No es solo que los gobernantes hayan cometido errores monumentales, el
propio proceso político cubano derivó en un error cuando el liderazgo
fue sustituido por la manipulación y el proyecto convertido en una serie
infinita de improvisaciones sin consultar a nadie. Pronto las
debilidades y amenazas se multiplicaron y solo la existencia de la Unión
Soviética con sus pretensiones expansionistas logró salvar el Gobierno
de Fidel Castro y prolongar la agonía.
El pueblo que en los primeros años apoyó con sinceridad las medidas
revolucionarias hoy se debate entre la indiferencia y la incertidumbre
mientras la dirección del país da palos a ciegas, desesperados porque se
les acabó el tiempo y ni el garrote ni la zanahoria hacen que esto
funcione. Solo hay dos caminos para Cuba, el cambio total o el colapso.
Source: Génesis del fracaso | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1453186884_19539.html
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