Friday, December 23, 2011

Trabajar sin cobrar, ¿dónde vamos a parar?

Trabajar sin cobrar, ¿dónde vamos a parar?
Jueves, 22 de Diciembre de 2011 11:37
Hildebrando Chaviano Montes

El Vedado, La Habana, 22 de diciembre de 2011, (PD) Interesante artículo
el de Sheyla Delgado, aparecido en el "Granma" del martes 13 de
diciembre, titulado Romper la cadena de impagos: una "cuenta" por
saldar. No hay que buscarle las cuatro patas al gato; toda la
ineficiencitransporte de productos del agroa de un sistema económico que
no admite remiendos, sumada a la manifiesta incapacidad y
corruptibilidad de los dirigentes, trae estos resultados, o mejor dicho,
esta falta de resultados. El socialismo no funcionó en el siglo XX y
mucho menos lo hará en el XXI.

A partir de la llamada segunda ofensiva revolucionaria en el año 1968,
se armó oficialmente el gran despelote de los sistemas económico y
jurídico del país: cero relaciones contractuales entre personas
naturales o jurídicas, nada de declaración de ingresos, se acabó la
política fiscal, llegó la gozadera.

De esta forma quedó establecido que algunos dirigentes, amigos de
dirigentes y familiares de dirigentes, podían meter las manos en el saco
del erario público sin tener que rendir cuentas a nadie, ya que todo era
de todos. ¿Qué necesidad había de que una empresa socialista le
reclamara a otra por no entregar un producto, o no pagar un servicio?
Esos eran rezagos capitalistas de los cuales por fin nos habíamos
librado, gracias a la economía planificada y a las ideas descabelladas
del máximo líder.

¿Qué decir entonces de los pocos y mal vistos campesinos privados, a los
cuales se les sometió durante décadas a una guerra no declarada? Si
tenían abundantes ingresos no era por productivos y eficientes, sino por
alguna oscura artimaña del enemigo imperialista para demostrar que las
cooperativas y empresas estatales eran absolutamente inoperantes. Si los
campesinos se enriquecían en medio de tanta pobreza, bien podía el
justiciero Estado Socialista dejar de pagarles de vez en cuando, y aquí
no ha pasado nada.

A partir de la segunda mitad de los 70, la dirección del país, obligada
por las circunstancias (léase URSS), se dio a la tarea de
institucionalizar el desastre: se restableció la contratación, se
instituyeron órganos de arbitraje al estilo soviético, y parecía que al
fin reinaría el orden, pero de nada sirvió, al final se impuso el estilo
de dirección voluntarista y anarquizante.

Después de tantos años, y para que todo el mundo vea quién manda aquí,
los vicios económicos, financieros y jurídicos de aquella época
romántica de la Revolución verde-roja, siguen ahí, como el marabú. En el
incumplimiento de los contratos con los campesinos influyen: el
burocratismo socialista, el irrespeto de la dictadura a sus propias
leyes y la mala fe de los que siguen sin aceptar la empresa privada, más
por inercia, egoísmo y envidia, que por ideología.

hildebrando.chaviano@yahoo.com
http://hchaviano5.blogspot.com
http://www.twitter.com/@hildebrandoch

http://primaveradigital.org/primavera/sociedad/la-consulta/2944-trabajar-sin-cobrar-idonde-vamos-a-parar

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