Monday, June 20, 2011

Un diván del tamaño de Europa

Publicado el lunes, 06.20.11

Un diván del tamaño de Europa
Raul Rivero
MADRID

La diplomacia de la Unión Europea funciona –exclusivamente con relación
a Cuba—bajo los síntomas de una patología que alguna vez estudiarán los
sabios y los expertos como un fenómeno regional de politiquería,
indolencia y ofuscación. Se trata de una reacción senil y melancólica
que hace que los funcionarios necesiten interlocutores y viajeros que
los engatusen y les digan mentiras sobre la realidad de la vida en la isla.

Y es que el grupo que dirige la señora Catherine Ashton, Alta
Representante de Política Exterior de la UE, siente la necesidad de
regularizar las relaciones con el régimen de La Habana, y para avanzar
en ese camino recibe en Bruselas a mensajeros complacientes y a
embusteros profesionales. Todo esto, a pesar del desastre de un programa
que comenzó en el otoño del 2010 y culminó con el fracaso de un viaje
especial del canciller Bruno Rodríguez en febrero pasado.

Ahora, recorre el continente otro enviado del Caribe. Trae una copia al
carbón de lo que vino a decir Rodríguez, pero ha dejado en algunos
despachos –después de una conversación con la señora Ashton-- este nuevo
recado melodioso de la categoría de los quieren escuchar los
diplomáticos: "Cuba es un país tan libre en todos los sentidos que nunca
ha tenido presos políticos".

España sigue de garante del gobierno de la isla en ese empeño. Este fin
de semana en Madrid se ha recibido al mensajero que niega la existencia
de prisioneros de conciencia. Los periodistas que siguen aquí esta
especie de guantanamera internacional se preguntan dónde hallará sus
puntos de acuerdo con los representantes de un país que ha recibido en
los últimos meses a un centenar de presos y está en pleno desarrollo la
gestión de entrega de su documentación de exiliados políticos.

El equipo de negociadores de UE tiene prisa, quiere conseguir a toda
costa unos acuerdos antes del mes que viene para poner el tema cubano a
consideración de sus socios. Lo que no han aclarado es qué argumentos
van a llevar a las cancillerías del Reino Unido, Suecia y la República
Checa, los tres países que han tenido una posición de firmeza y claridad
ante la persistencia de la Ashton y sus hombres de escuchar patrañas y
de mantener "contactos constructivos" con los heraldos caribeños.

Esos diplomáticos, como se dice por acá, van a su aire. No hay interés
real en acercarse con objetividad y decencia al día a día de los
ciudadanos de Cuba. Prefieren oír historias editadas.

La Unión Europea busca unidad y consenso para correr a suscribir
acuerdos y, con ellos, respaldar el llamado proceso de cambios cubanos.
Un movimiento que no ha ido más allá de pasarle la miseria estatal a
ciertas zonas de la gestión privada, al tiempo que se intensifica la
represión, se acosa con fuerza la labor de los opositores pacíficos y ni
se menciona la alternativa de abrir la sociedad a la libertad y al
respeto de los derechos humanos."

http://www.elnuevoherald.com/2011/06/19/964326/raul-rivero-un-divan-del-tamano.html

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