Monday, June 20, 2011

Izquierda o derecha en Cuba? (Hipótesis para un mapa político)

Política

¿Izquierda o derecha en Cuba? (Hipótesis para un mapa político)

La distinción izquierda/derecha es aplicable a Cuba, es decir a todo el
espectro político que distingue a la isla y a su diáspora

Haroldo Dilla Alfonso, Santo Domingo | 20/06/2011

La política se clasifica usualmente, y así desde la Revolución Francesa,
en izquierda y derecha. Cuando en los 90 los malos agoreros comenzaron a
pronosticar el final de todo —de la historia, de las fronteras, de la
geografía y de la política— también pronosticaron el final de esta
distinción. Pero nada indica que esta distinción haya desaparecido, ni
siquiera cuando el "centro se expande": solo han cambiado los escenarios
y a una velocidad que supera nuestra capacidad de percepción. Creo que
así seguirá siendo por largo tiempo, al menos en este mundo occidental.

Quizás una manera de acercarnos al asunto sea regresar a Bobbio cuando
identificaba a la izquierda como aquella propuesta política que
presentaba un paradigma caracterizado por dos condiciones: igualdad
sustancial y participación; y en consecuencia suponía la superación
tanto del mercado como de la democracia representativa. Al primero
oponía la planificación y la acción del Estado o de las comunidades. A
la segunda oponía la democracia directa que tuvo en el consejismo su
mejor elaboración. En cambio, identificaba a la derecha como un campo
político que fijaba su atención en la desigualdad como motor del
desarrollo económico (y por consiguiente también de bienestar social) y
de la democracia representativa. Vista de esta manera, la derecha
priorizaba al mercado como mecanismo de asignación de recursos sobre el
Estado y las comunidades. Al mismo tiempo que limitaba la participación
a aquello que Schumpeter definía como un arreglo institucional y un
método basado justamente en las leyes del mercado aplicadas a la política.

Por supuesto que son identificaciones tendenciales, es decir que más que
una posición, indican una gradación a través de la cual se mueven los
actores políticos, y siempre sujeta a desviaciones. En el mundo real,
por ejemplo, la izquierda ha incorporado a su propuesta el uso de la
representación y el parlamentarismo de la misma manera que la derecha ha
incluido diferentes modalidades de democracia directa. Pero la
distinción sigue siendo válida si nos referimos a lo que cada tendencia
considera el principio primigenio de constitución de la política.

La distinción izquierda/derecha es aplicable a Cuba, es decir, a todo el
espectro político que distingue a la Isla y a su diáspora. Solo que en
el espacio político cubano (repito, insular y diaspórico) existe una
interferencia polarizadora muy fuerte proveniente de la actitud de estos
actores hacia la élite política y el Gobierno cubanos. Y como
contrapartida también respecto a la más difusa maquinaria política de
los cubanos exiliados de línea dura que fija normas "políticamente
correctas" en los corrillos del exilio. En lo fundamental se remite a
cómo estos actores reconocen (o no) en el Gobierno cubano niveles de
legitimidad, pertinencia y funcionalidad para producir cambios deseados
en la realidad insular. Es decir, que no basta con ver la existencia de
una izquierda y una derecha, sino que es vital reconocer cómo estas
posiciones se organizan respecto al sistema cubano. La confusión de
estos dos ejes puede conllevar a identificar como izquierdista a quien
realmente no lo es, sencillamente porque tienda a reconocer virtudes en
actos que ejecuta el Gobierno cubano, o lo opuesto, identificar como
derechista a quien mantenga distancia de ese gobierno que se autotitula
socialista, aun cuando mantenga posiciones izquierdistas.

Otra particularidad es que debido a la peculiar incidencia que Estados
Unidos tiene en todo esto y el peso del nacionalismo en la cultura
política nacional postrevolucionaria, la distinción izquierda y derecha
se mezcla con otro dilema que tiene que ver con la manera como es
percibido el rol probable de Estados Unidos y en particular de la
política de bloqueo/embargo. Aunque también de otros actores
internacionales tales como Venezuela, la Unión Europea, etc.

Imaginemos un eje de coordenadas en que la línea vertical corresponda al
binomio derecha/izquierda (X) y el eje horizontal al binomio pro y
antigubernamental (Y). Estos ejes generan cuatro campos que se
identificarían de la siguiente manera:

Veamos qué significa cada campo.

Campo A: contiene sectores que tienden a identificarse con los valores
de la izquierda y consideran al Gobierno cubano y a la clase política
como representantes legítimos (y por excelencia) de la sociedad insular,
les conceden un rol protagónico en el futuro de la Isla y, por
consiguiente, le interpelan como interlocutor privilegiado. De igual
manera, el discurso prevaleciente valora al sistema político cubano como
perfectible, aun cuando la perfectibilidad puede remitirse a cuestiones
cardinales o de detalles. Pero aun cuando creen que requiere cambios
sustanciales (y por tanto sostienen niveles críticos de alta intensidad)
parten de la consideración de que existen en ese sistema signos
promisorios suficientes para remontar desde él una alternativa
izquierdista superior. Otro lugar común del discurso en este campo es
ver a Estados Unidos como un actor espurio que debe ser excluido
totalmente de la política interna cubana. Por razones fácilmente
entendibles, este es el campo de mayor concurrencia de actores que viven
en la Isla. Y también el que se beneficia, con mayores o menores
tensiones, de la magra tolerancia política del Gobierno cubano.

Campo B: Se trata de sectores que tienden a identificarse con los
valores de la izquierda pero disienten fundamentalmente del Gobierno
cubano desde posiciones críticas disímiles, así como de cualquier
injerencia norteamericana desde una perspectiva antiimperialista. No
consideran al Gobierno cubano como un interlocutor privilegiado, sino
que centran su atención en otros actores ubicados dentro de lo que se
denomina "el pueblo". Es un campo poco concurrido pero en crecimiento
debido al incremento del número de personas que discrepan tanto del
autoritarismo del Gobierno cubano, como de las reformas pro-mercado que
promueve.

Campo C: Aquí se ubican sectores que tienden a identificarse con los
valores de la derecha pero valoran al Gobierno y la clase política
cubanos como un factor idóneo e imprescindible para una transición
ordenada. Sostienen posiciones a favor de las reformas de mercado en
Cuba y de la formalización demoliberal del sistema político cuando las
reformas económicas hayan fructificado. Desde sus perspectivas la
intensificación de las relaciones de mercado producirá una activación de
actores autónomos y un fortalecimiento de la sociedad civil en beneficio
de la democracia. Admiten la necesidad de una mejoría de relaciones con
Estados Unidos, pero mediante negociaciones entre iguales.

Campo D: Abarca sectores que tienden a identificarse con los valores de
la derecha y disienten fundamentalmente con el Gobierno cubano, al que
no consideran un interlocutor legítimo, o solamente si este se aprestara
a una apertura política y por consiguiente a su propia negación como
clase política reinante. Este es el campo más concurrido en el exilio, y
en particular en su ciudad capital: Miami.

En este punto vale recordar dos consideraciones:

- La primera es que estos campos nunca pueden considerarse como un grupo
de opinión. En cada uno de estos campos proliferan posiciones
específicas que incluyen softliners y hardliners; dialogueros y comandos
de los Everglades; socialcristianos y socialdemócratas; anarquistas y
liberales/sociales. Según el actor o persona sea más duro o más abierto
en cada tema, su ubicación se irá desplazando a lo largo de los ejes.
Pero en cada campo existe una serie de núcleos duros discursivos que
moldean los posicionamientos frente a los temas mencionados.

- En general las personas cubanas que se expresan públicamente (prensa,
arte, academia, etc.) y que son de las que aquí tratamos, tienden a
agruparse en el campo A y D, si bien con gradaciones diversas. Ello es
el resultado de la polarización por medio siglo del escenario político
nacional, de la existencia de mecanismos de socialización política que
refuerzan permanentemente esta polarización y de la existencia tanto en
Miami como en La Habana de normas de lo "políticamente correcto",
coactivas de las conductas. Aunque obviamente ello se haga de maneras
muy diferentes en el exilio y en La Habana. Debo siempre recalcar que
hablo de las personas que se expresan y como se expresan. Si alguna de
ellas tiene una agenda oculta que destapará algún día para
"bien-de-la-patria", eso no puede entrar en mis cálculos. Las agendas
ocultas pueden ser muy efectivas en política, pero no hacen opinión
pública hasta que no se destapan.

Pero es predecible que si se produjera una distensión debido a factores
como algún nivel de apertura política en la Isla o una mejoría en las
relaciones con Estados Unidos, estos campos se redistribuirían,
engrosando los contingentes de personas que desde la derecha apoyan al
Gobierno cubano, o desde la izquierda le hacen la oposición.

De hecho esto ya se produce. Desde que Raúl Castro asumió el poder y
comenzó a mover parcialmente la agenda económica —con los cambios
políticos imprescindibles para que los cambios económicos le funcionen—
es visible un mayor entusiasmo de cubanos que no pueden ser considerados
de izquierda y que a lo sumo se ubicarían en la franja liberal social
—la frontera izquierdista de los liberales— así como de rechazo de
críticos izquierdistas, tanto en el país como en el exilio. Ello va a
conducir inevitablemente al enflaquecimiento de los campos A y D, y a la
generación de un escenario más propicio a los diálogos y las concertaciones.

Un buen ejercicio pudiera ser dibujar un eje de coordenadas tal y como
lo describí y colocar en él a diez cubanos conocidos que se expresan
públicamente. Y luego imagine cómo se moverían si no existiesen
mecanismos coactivos (policiacos, políticos, ideológicos o económicos)
de ese movimiento. El escenario sería totalmente diferente.

Y con seguridad, mucho mejor para imaginar la República del futuro sin
exclusiones.

http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/izquierda-o-derecha-en-cuba-hipotesis-para-un-mapa-politico-264341

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