Monday, June 20, 2011

EN TORNO A LOS DEBATES EN LAS ASAMBLEAS DEL PARTIDO COMUNISTA

EN TORNO A LOS DEBATES EN LAS ASAMBLEAS DEL PARTIDO COMUNISTA
20-06-2011.
Elías Amor Bravo
Economista ULC

(www.miscelaneasdecuba.net).- Ahora sí que no entendemos nada. Un día
dicen una cosa, al siguiente, otra bien distinta. El comunismo castrista
está en una fase de "desmerengamiento" que produce sonrojo. Es muy
fácil, señalar lo que hace falta "libre mercado y competencia", y santas
pascuas.

Lo anterior viene a cuento de un artículo en Granma, en el que se
detalla lo sucedido en la asamblea del partido único en Villa Clara, en
la que se analizó con detalle las ventajas derivadas de la UBPC
"Desembarco del Granma" de Santa Clara. Según Israel Aguilar, director
de la misma y cito textualmente sus palabras, "a mí no me duele pagar
tanto dinero a los trabajadores, porque esos que ganan mucho son los
mejores productores". Ni corto ni perezoso, intervino José Ramón Machado
Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido que, ante una
frase de estas características, dijo "no tiene que dolernos cuando es
fruto de su sudor" para añadir, "lo dañino es pagar dinero sin un
respaldo productivo, un hecho inadmisible que ocurre aún en varios lugares".

Y así, como el que no quiere la cosa, pareció enterrarse 52 años de
infortunio en la gestión del modelo económico de base estalinista
impuesto por Fidel Castro al inaugurar su denominada "revolución". Mucho
nos tememos que frases como éstas, públicamente referidas por los
máximos dignatarios del régimen, buscan enterrar el modelo antes de que
se pudra por la base, pero que tienen poco de consistencia real.

Uno de los objetivos de los "lineamientos" de Raúl Castro, ese documento
que se ha convertido en una especie de "catecismo del buen
revolucionario", y que es el objeto de estas asambleas del partido por
toda la Isla, es conseguir que los salarios estén en correspondencia con
los resultados productivos. Se presume, en el modelo ideado por el menor
de los Castro, que esa regla de producción permitirá aumentar la oferta,
paliando la penuria y escasez de bienes existente en la Isla,
propiciando la sustitución de importaciones y, en última instancia,
llegar a exportar los excedentes si los hubiera. Y esto se pretende
conseguir aproximando los salarios a la productividad, lo que implica,
en definitiva, romper la absurda base igualitaria del castrismo como
doctrina económica. Es sorprendente que los dirigentes comunistas
defiendan un modelo de fijación de salarios con el que no parecen estar
de acuerdo los sindicatos representativos en los países occidentales,
pero sabido es que la realidad no depende más que del color con que se mira.

En principio, la idea, por rudimentaria, parece extraída de los apuntes
de un estudiante de los primeros cursos de Economía. Porque, si bien es
cierto que los salarios se deben fijar en términos de la productividad,
no siempre las consecuencias de esta práctica son las que aspiran los
responsables de la economía planificada e intervencionista del castrismo.

Para empezar, la productividad del trabajo no depende sólo de la
aplicación de este factor, sino del estado de la tecnología, por
ejemplo, y de la dotación existente de los otros factores. En suma, de
la función de producción. La productividad es la medida de la demanda de
trabajo de las empresas. Las empresas ajustarán primero sus plantillas
de acuerdo con la productividad del trabajo. Por lo tanto, lo primero
que habría que preguntarse es si las empresas castristas cumplen con
este principio. Lo dudamos,

A simple vista, hay mucho que hacer antes de ponerse a fijar salarios
desiguales y fijados por la productividad. Además, el aumento de
producción perseguido con una aplicación más diligente de los recursos
humanos en los procesos productivos depende, fundamentalmente, de las
reglas del mercado competitivo en el que funcione la empresa. Por
ejemplo, si los precios son muy bajos, y no compensan los costes de
producción, ¿qué sentido tiene producir más y establecer salarios en
función de productividades? Puede llegar incluso a ser contradictorio.
Además, la elección trabajo ocio de los trabajadores influye sobre los
niveles salariales, pero también de sus preferencias por el tiempo libre
y su utilización, conceptos que en el régimen castrista, no está bien
delimitados.

En suma ¿qué base microeconómica van a aplicar las eventuales empresas
del castrismo para decidir qué producir, con cuantos recursos humanos, y
qué salarios pagar? No es fácil.

La penuria económica de la Isla es tan grave, que en estas asambleas los
asistentes vienen a concluir, prácticamente por unanimidad, que las
necesidades agroalimentarias de la población se mantienen a niveles muy
por debajo de lo que se puede alcanzar. Es una cuestión obsesiva para el
régimen que lleva más de 15 años intentando dar solución a un problema
originado por la estructura misma de la economía intervenida, sin
propiedad privada ni estructuras de mercado libre.

Una segunda queja tiene su origen en los problemas derivados del
cumplimiento de los planes, la falta de cultura de ejecución de
contratos, lo que tiene igualmente su origen en la perversión del modelo
que prioriza las producciones y actividades en función de los criterios
de burócratas aislados de la realidad, que no tienen en cuenta las
necesidades reales de los mercados, mucho mejor definidas por el
mecanismo libre de fijación de precios.

También se refieren a la inexistencia de canales de comercialización
adecuados, los eternos problemas de acopio y su pésimo funcionamiento
estructural y el desconocimiento de las normas y la complicada trama
burocrática que paraliza cualquier acción, lo que evidentemente tiene su
origen en el modelo.

Es el problema del azúcar, en una provincia como Villa Clara, con una
elevada especialización tradicional en este sector, y que se encuentra
especialmente agravado después de la reestructuración emprendida por
Fidel Castro en 2002, cerrando ingenios y abandonando campos de cultivo
al marabú. La producción se encuentra deprimida, con bajos rendimientos
laborales, escasos trabajos de mantenimiento de los equipos y
desaprovechamiento general.

Echándose unos a otros la culpa de este desastre productivo, no van a
ningún sitio. La respuesta, si quieren, la pueden encontrar leyendo los
libros de Historia de Cuba, y observando cómo en la década de los años
50, la nación se encontraba a la cabeza de la producción mundial con
elevados rendimientos, nivel de empleo y salarios y beneficios.

Lo que estos dirigentes comunistas llaman "chapucerías en las labores
culturales", y que algunos señalan que les provocan vergüenza,
desaparecería automáticamente si la producción de azúcar vuelve a las
manos experimentadas de los que convirtieron a Cuba en un principal
productor mundial. Es evidente que ni granjas estatales, ni UBPC y
cooperativas pueden servir para recuperar el sector, y que se requiere
un cambio de 180º en la estructura productiva que permita la entrada de
capital privado, nacional y extranjero, en la explotación con
beneficios, del fértil suelo de la Isla.

Una vez más, como ha venido sucediendo en anteriores asambleas en Las
Tunas o Granma, los asistentes siguen poniendo especial interés en la
labor del partido comunista en la superación "de los vicios",
insistiendo en que los militantes "debemos estar dispuestos a resolver
problemas todos los días y ser ejemplo, si no, de qué cosa estamos
hablando". Y vuelve de nuevo el mismo mensaje de "necesidad de trabajar
con orden, disciplina y exigencia, haciendo de la crítica y la
autocrítica una práctica cotidiana", para terminar todos felicitándose
sin saber muy bien de qué ni de por qué.

Esta es la historia reciente del castrismo. Tratar de explicar y de
justificar lo que no tiene explicación ni justificación. La economía
cubana necesita un nuevo modelo, no una nueva cultura o mentalidad. Un
modelo en el que propiedad privada, mercado como mecanismo de asignación
de recursos y libertad sustituyan a la planificación y la burocracia,
que han sido un pesado lastre durante medio siglo para el dinamismo de
la economía.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=32667

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