Paulino Alfonso Estévez
Lawton, La Habana, 20 de Junio del 2011 (PD) Han pasado dos meses de
que se celebrara el VI Congreso y se aprobaran los "nuevos" lineamientos
del partido castrista y el silencio del nuevo primer secretario es muy
incomprensible para muchos cubanos acostumbrados a la arenga diaria del
ya terminalmente enfermo viejo líder.
Para mí este silencio equivale a que el programa de cambios anunciado
por Raúl Modesto ha llegado a su fin. Eso era todo lo que tenía en la
bolsa, nada más. Ahora solo le queda seguir con el guión de la obra y
esperar que pase lo mejor, se pueda retirar en paz y entregue la corona
a su sucesor. Pero es aquí donde surge una interrogante: ¿A quién?
De acuerdo al guión, sería Machado Ventura, que ya tiene 82 años, pero
este no parece ser el designado. Es más, desde antes del año 2006 Raúl
lo tiene a tiempo completo para limpiar el partido de liberales y
posibles contendientes, pero totalmente apartado de las administración
del estado y los negocios familiares.
Quedaría entonces Ramiro Valdés. ¿Quién es Ramiro Valdés?
Desde la sierra hasta hoy, siempre ha sido un personaje discreto, sin
visos de protagonismos. Durante los 7 primeros años del castrismo fue
Ministro del Interior. Durante ese tiempo desarrolló una intensa y
exitosa tarea contra la oposición armada cubana, desmantelada gracias no
solo a Valdés, sino a la infamia del Partido Demócrata norteamericano.
En 1967 fue destituido de ese importante cargo a resultas de que se le
comprobó que ignoraba las torturas que con los prisioneros comunes
practicaba su policía. Este episodio aciago se manejó en un círculo
bastante estrecho, pero trascendió.
Fue destinado a Jefe del Sector de la Construcción, donde se mantuvo
hasta la "institucionalización", en 1976.
En 1980 el líder lo reinstaló en el cargo de ministro del Interior para
controlar la situación dejada por los sucesos del Marielazo. Cuando se
estabilizó la situación, en 1982, el líder lo sustituyó por el difunto
José "Pepito" Abrantes.
Fue entonces destinado para el incipiente sector de la informática del
CAME para lograr la construcción en Castrolandia de computadoras,
calculadoras y otros equipos electrónicos. A tales fines se le entregó
el primer central azucarero desmantelado por el régimen, el antiguo
Toledo, y en este se dedicó con bastante diligencia, lo que
tempranamente arrojó resultados.
Sin embargo, después del 4to congreso del partido castrista fue
destituido del Politburó, y se quedó solo como miembro del Comité
Central. Muchos -y no sin razón- supusieron entonces que el ajuste de
cuentas de Raúl Modesto al fin había dado al traste con el hombre de
confianza del Máximo Líder.
De todos en Castrolandia es conocida la vieja y solapada rivalidad entre
Valdés y el hoy presidente Raúl Modesto, la cual me atrevo a pensar que
fue cultivada por el anciano para mantener un equilibrio de poder que se
mantuvo hasta el 13 de Junio de 1989, fecha en la que en vista de la
traición de Ochoa y Abrantes, no le quedó más remedio al asustado líder
que entregar el MININT al perseverante hermano.
Valdés siguió con la fabricación de piezas para computadoras y otros
chismes electrónicos, alejado del poder, pero fomentó amistades
extranjeras, que muy pronto se probarían útiles en lo personal.
Sólo dos años después del affaire Ochoa–Abrantes, la Union Soviética se
derrumbó y con ello comenzaron los dolores de cabeza.
Convocado por el Líder para oír propuestas que trajeran dinerito rápido,
la respuesta de Valdés fue la ampliación de su negocio, llamado COPEXTEL
y la creación del Grupo de la Electrónica, nominalmente incorporado al
Ministerio Sidero-Metalúrgico.
Desde esa posición y apoyado por un importante grupo de antiguos
subordinados del MININT, creó una red importadora de efectos
electrodomésticos para la tiendas recaudadoras de divisas, que han
logrado ser un importante recurso financiero para el régimen.
A partir del pacto con Chávez y la reanimación de la economía castrista,
se dedicó a "mejorar" las comunicaciones y asesorar a los chavistas, con
tan buenos resultados que en el año 2004 fue nombrado Ministro de
Comunicaciones e Informática. En 2005 volvió al Politburó y se mantuvo
hasta finales del 2010 como ministro, cuando entregó el cargo a un joven
ingeniero de su entera confianza.
En el VI Congreso fue ratificado en el Politburó. En la actualidad tiene
un bajo perfil mediático, lo que unido al discurso del actual primer
secretario del partido y cito: que "este sería el último congreso
presidido por los líderes históricos de la revolución" no augura futuro
político alguno para Valdés.
Por lo pronto, Raúl Modesto ya repartió su mundo. El MINFAR lo dirige el
casi octogenario Julio Casas, hombre de su entera confianza; su
inseparable Colomé Ibarra, el MININT; el partido al juvenil octogenario
Machado Ventura; la economía y sus planes al rollizo Marino; y por
último, el no menos importante sector de todos los negocios dentro y
fuera de Castrolandia, dirigido por su yerno, el general de división
Luis A Gonzalez–Lopez Callejas, quien sólo responde ante el presidente
por sus actos. Nada, que en familia y en silencio, todo se puede hacer
más bonito. ¿No les parece?
http://www.primaveradigital.org/primavera/politica/54-politica/1619-el-silencio-de-los-corderos
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