2009-05-10.
Mileydi Fougstedt
(www.miscelaneasdecuba.net).- Hoy es el día de las madres, segundo
domingo de mayo. Normalmente me confundo porque en Suecia es el último
domingo de Mayo, en España el primero, o se me olvida porque me troco;
aún peor, porque al final si se me olvida, no quedo bien con nadie.
Estuve reflexionando sobre las madres en Cuba; mira que han tenido que
fajarse con pocos recursos y de todas formas crear "arte culinario". Me
quito el sombrero porque no es fácil. Las entiendo y las respeto porque
sé que las posibilidades son escasas.
Ahora bien, por qué tantos restaurantes, sean o no sean para turistas
fríen el pescado hasta achicharrarlo, o lo cocinan en el mismo aceite
que han frito otros cien. Uno llega a Cuba con el deseo de comer un
pescado o marisco fresco y se encuentra con que se lo han cocido o asado
al punto que ya no sabe a nada...o a quemado.
Entonces añoro a mis abuelitas que sabían tanto de cocina y me enseñaban
a adobar la carne, el pescado, ¡¡¡Hacían unos potajes!!!, que ya no
existen y que tampoco se pueden reproducir. El verdadero arte culinario
en Cuba desapareció. Cuba debería ser la mata del arte culinario
nuestro; resulta que ahora hay que ir a Estados Unidos (Miami) para
comer buena comida cubana. No sé si fue por el periodo especial, "la
hambruna", o porque apareció la nueva necesidad de llenarse la barriga.
El caso es que para encontrar un buen restaurante en La Habana cuesta
mucho, y no es por falta de dinero, si no porque en los restaurantes
están tratando de sacarte ganancias todo el tiempo sin el más mínimo
esfuerzo. Esto es un problema directamente relacionado con el sistema
estatal.
Si la gente en Cuba tuviera posibilidades de tener un restaurante propio
y servir a sus clientes, deduciendo impuestos, declarando ganancias y
pérdidas, entonces se preocuparían por sus clientes y por darles el
mejor servicio. Sin embargo, qué hace el estado, les da licencias
condicionadas a una cuota fija, sin deducir el IVA, sin declaración de
impuestos, sin chances de sobrevivir. Es lógico que sólo unos pocos
sobrevivan.
Aun así estando en la plaza de la Catedral, un policía parado en la
esquina escuchó cuando alguien me ofrecía langostas grillé y un menú
cubano por unos pocos dólares. El policía ni se mutó. Yo tenía más miedo
que él y que el dueño del paladar. Pero así son las cosas en Cuba, todo
es posible, pero más lentamente. Y todo detrás del telón. Y delante también.
En un país donde la agricultura y la pesca deberían ser óptimas, no
deberíamos llegar a estos extremos. Sin embargo, ahí estamos. Ya no está
Nitza Villapol para dar las últimas soluciones a los problemas. El
pueblo cubano ha pasado de ser un gozador de la comida a solamente
elegir llenarse la barriga destruyendo los alimentos.
Me quito el sombrero ante todas las personas que hoy por hoy siguen
luchando por comer bien y por preparar buenas comidas a sus familiares.
Y pienso mucho en mis abuelitas y en mi mamá que me enseñaron a hacer
flan de cualquier cosa y lo sigo practicando en mi nueva ciudad.
Mil felicidades a todas las madres en Cuba, a todas las madres cubanas
en cualquier lugar y a todas las madres del mundo hoy segundo domingo de
mayo. Desde Estocolmo donde me compré una piña para hacerme una ensalada
de frutas y una garapiña para llenar mi espacio vacío de arte culinario
cubano. ¡Que pasen un lindo día!
¿DÓNDE ESTÁN MIS ABUELITAS? - Misceláneas de Cuba (10 May 2009)
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=20672
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