Thursday, May 09, 2013

Telesur y el periodismo oficial cubano

Telesur y el periodismo oficial cubano
[09-05-2013]
Mario Hechavarría Diggs
Periodista Independiente

(www.miscelaneasdecuba.net).- Señal diferente para los cubanos, así
califica la periodista Rosario Ojeda a Telesur, cuyo impacto en la
teleaudiencia es indudable, luego de autorizarse su trasmisión en tiempo
real, durante catorce horas diarias. Otra reportera, Giselle Morales
aborda "la disyuntiva de superar las décadas de estatismo o perder
definitivamente la audiencia", aclarando finalmente que se trata "de
conseguir un periodismo desprejuiciado, militante pero no militar,
nuestro Norte es Telesur."

Ojo con esta temprana conclusión, como cualquier decisión desesperada,
puede y para mi lo es, una salida a medias, errónea ante lo medular de
tan importante problema nacional, como lo es el encontrar el camino
hacia un auténtico periodismo en Cuba. De paso, no olvidemos que existe
otro quehacer mediático, nada oficialista, cuya presencia no puede ser
discriminada y merece un análisis aparte.

Por ahora en minoría, es posible encontrar en la red textos con ese tono
"atrevido, desenfadado, inmediato y, ante todo transparente. Puede ser
periodismo, no panfleto," citado por Giselle en una contribución inicial
a la polémica. Sin embargo, lo primordial es explicar por qué no
considero a Telesur el ejemplo a seguir, como salida definitiva al
panorama que venimos abordando.

La primera impugnación viene de los orígenes del canal venezolano,
marcados como un proyecto conjunto con la TV cubana, aportando esta
última una buena parte de los profesionales y hasta mil 600 horas de
programación. O sea, piensan remediar los males aquellos que los padecen
desde hace décadas, no simplemente como víctimas, sino igualmente en
calidad de protagonistas.

El asunto abarca todo un sistema de hacer y no poder hacer, partiendo
desde la escuela nacional de periodismo hasta llegar a las mesas de
redacción, siempre con un Gran Hermano, vigilante por encima de todos,
el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba. El resultado es "una de nuestras manifestaciones culturales menos
interesantes y una de las de menor calidad", respetada opinión de
Leonardo Padura sobre lo que ahora pretenden cambiar.

Cuando no hay alternativas, si aparece una tabla de salvación, a ella
nos atamos, pero bien vale nadar un poco más, luchando por la solución
definitiva. Telesur aporta novedades positivas, propias de la
competencia donde se encuentra ubicado, pero no es suficiente. Cuba
puede asumir igualmente ese modo de hacer televisión sin cambiar nada en
el fondo.

Al abordar el asunto, Giselle Morales nos da otra clave: "Bien se que
Telesur dispone de recursos continentales, mas creo no es tanto la falta
de financiamiento sino la crisis de creatividad aquello más dañino a
nuestra televisión." Ahora repite un pensamiento o consigna, de esos que
nos lastran porque dinero si hay, el asunto es darle su debida prioridad
a un problema medular de la realidad nacional.

Además, apreciando diariamente las trasmisiones del canal venezolano,
descubrimos varios de sus defectos de origen: es muy venezolano, al
menos las catorce horas nuestras; pierde objetividad cuando del chavismo
se trata y finalmente la prueba de fuego, abordar la realidad cubana
desde esa óptica desenfadada, nada panfletaria, "militante y no
militar", como bien clama la articulista.

Para las posibles objeciones a este último planteamiento, basta con
preguntar cómo explicar desde Cuba el empate técnico electoral entre
Maduro y Capriles, cuando la información trasmitida apuntaba hacia una
clara y contundente victoria del sucesor de Chávez, ante un rival
valorado como torpe, grosero y repetidamente perdedor.

Como bien dice Fernando Rasverg, al menos Telesur ofrece imágenes de sus
contrarios políticos, tímidos y parciales reflejos, aclaro, pero al fin
un paso de avance que muestra por contraposición, la crisis permanente
del espacio mediático estatal en la mayor de las Antillas.

Incorporar una manera de hacer televisión a tono con las actuales
tecnologías será un paso de avance, lo necesitamos, aunque no resolverá
la crisis de creatividad aludida por la mayoría de los periodistas
cubanos. Apuntó un relevante crítico de nuestra realidad, Guillermo
Rodríguez Rivera, que el socialismo tiene mandíbula de cristal cuando de
la prensa se trata.

El temido knockout paraliza por ahora cualquier intento real de liberar
a la prensa de sus ataduras fantasmales, prejuicios encasillados,
visiones mediocres, intolerancias absurdas, fobias fantasmales y demás
burocratizaciones del pensamiento, calificativos todos aportados por
otra reportera de nuestra TV, Maribel Acosta, precisamente también desde
las páginas del tabloide En Vivo.

Lo que debe cambiarse, brújula esencial capaz de darnos el periodismo
tan anhelado, es algo calificado por un talentoso escritor llamado
Aurelio Alonso como "El desafío político: la democracia. Una enseñanza
que no debemos olvidar en nuestro proyecto: es el socialismo, y no el
capitalismo, el que no podrá existir sin democracia."

Por ahora la cámara escudriñadora del Big Brother sigue pendulando sobre
los profesionales que deben hacer día a día la prensa oficial cubana, de
hecho la mayor parte del espectro mediático al que tenemos acceso en Cuba.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/518b99303a682e0dd85fa4f3#.UYu8J8r4LTo

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