Los futuros mandamases
Lunes, 06 de Mayo de 2013 03:52
Escrito por Luis Cino Álvarez
Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) Ciertos cubanólogos son
más optimistas en cuanto al relevo de cuadros que el propio Raúl Castro:
ya dan por hecho el reemplazo generacional del castrismo. Les bastó el
ascenso de Miguel Díaz Canel al puesto número dos del gobierno –que no
del poder real- para asegurar que la nueva generación de aparatchiks que
ya está en el Comité Central y hasta en el Buró Político del Partido
Comunista, en unos pocos años transformará la política cubana.
Solo el wishful thinking puede explicar tanta ingenuidad. Lo de menos es
que la nueva generación de aparatchiks de la que tanto esperan los
cubanólogos, sean cincuentones bastante pasaditos de años –y de libras-
para clasificar como jóvenes, que es como se empeñan en presentarlos. La
cuestión es que son oportunistas, trepadores, acomodados de la doble
moral, que han hecho carrera reptando, simulando y sobre todo,
aplaudiendo. ¿Para qué engañarnos? De no ser así, no estarían donde
están: en la piña, listos para darle duro y con todo a la piñata.
No basta con unos cuantos ascensos para que termine el reinado de los
dirigentes dogmáticos y grises. ¿Creerá alguien que esté en sus cabales
que llegó la hora de la corrida de los dirigentes chispeantes,
jaraneros, abiertos al debate y por añadidura, reformistas?
La arribazón de cincuentones llegó muy oportunamente al Comité Central
comunista, convertido en un congestionado asilo de ancianos con los que
no hay otra cosa que hacer que no sea esperar que se vayan, con todos
los honores, al cementerio.
Allá los que esperen mucho de Marino Murillo, el zar de las reformas
económicas que no son tales, o del hollywoodense Miguel Díaz Canel, que
dejó en Santa Clara el uniforme verde olivo colgado en un perchero y en
Holguín a varias decenas de desalojados de los llega-y-pon.
Qué importa si los futuros mandamases no le temen a Internet, las
inversiones extranjeras, la venida de las maquiladoras, las recetas del
capitalismo salvaje, el marketing, los mensajes en Facebook de sus
condiscípulos de la Escuela Lenin o Los Camilitos que ahora viven en
Miami o Madrid. Qué importa que puedan convivir con los timbiriches, las
paladares, la música anglosajona, los shows de travestis, la ropa de
marca, las pantalonetas y cierta disidencia light.
Con ellos al mando, si es que llegan, no iremos dos pasos más allá de
esa mezcla estrambótica y absurda, cuyo tufillo ya sentimos, de
capitalismo mercantilista de menudeo y socialismo burocrático sin
subsidios. Y si acaso, para luego de los funerales históricos, si no
queda más remedio que hacer alguna concesión política a los yanquis y la
Unión Europea, un amago de democracia putineska y cirquera.
Fuera preferible si esa generación de nuevos dirigentes panzudos y
canosos respetara más al pueblo y le temiera a más cosas de las que
ahora teme, además de al generalato y a los bonzos comunistas de la
ortodoxia retranquera. Debían temer, sobre todo, al hundimiento de la
nación. Pero me temo que siendo como son, con la formación que tuvieron,
eso sería pedirles demasiado.
Para Cuba actualidad: luicino2012@gmail.com
http://primaveradigital.org/primavera/politica/54-politica/7333-los-futuros-mandamases.html
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