Thursday, July 15, 2010

Un solo objetivo: ver nuestra patria libre

Publicado el miércoles, 07.14.10
Un solo objetivo: ver nuestra patria libre
By NICOLAS PEREZ DIAZ-ARGüELLES

El jueves pasado ocurrió en Cuba un hecho político de una trascendencia
enorme. No fue la pugna de dos potencias por la hegemonía mundial. No
había en juego armas atómicas sino morales. Se había producido la lucha
de un ciudadano solitario frente a un sistema totalitario aparentemente
imbatible, y el ciudadano se había alzado con la victoria.

Cuando llamé a mi esposa para contarle que Guillermo Fariñas había
pospuesto su huelga de hambre y sed porque el gobierno cubano había
cedido liberando cinco presos políticos y prometido liberar en un
período de tres o cuatro meses al resto de los encarcelados de la
Primavera Negra, la voz se me quebró. Era una reacción lógica, había
visto morir a 12 hermanos en huelgas suicidas por la acción criminal del
gobierno castrista y ante la total indiferencia del mundo libre.

Desde los comienzos tenía casi la certeza que Fariñas abandonaría la
huelga por las enormes tensiones a que era sometido por familiares y
amigos, o moriría irremisiblemente en el intento. Me equivoqué. No
evalué la intensidad de su decisión, ni calculé las presiones
internacionales e internas a que estaba sometido el gobierno de La
Habana. También fue para mí una sorpresa hermosa la solidaridad de los
medios de comunicación y de todos los exiliados de Miami con Fariñas.

Mi primera reacción fue ridiculizar la arrogancia del enemigo ante su
deshonrosa derrota. Luego asumí que lo apropiado era enfrentar el
incidente con las mismas palabras conciliatorias del propio Guillermo
cuando dijo: ``La confrontación entre demócratas y anti-demócratas no
tiene ganadores ni perdedores. La que gana es Cuba, nuestra patria''.

Aunque en política hay que estar siempre alertas. Esta excarcelación
tiene tufo a destierro, al plantearse que los prisioneros que abandonen
la isla necesitarán un permiso de entrada a Cuba, burlando soberanamente
el artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la
ONU, que proclama que toda persona tiene derecho a salir de cualquier
país, incluso del propio, y regresar a él libremente. La duda la sembró
en el aire Elizardo Sánchez cuando dijo: ``Dicen que la salida es
voluntaria, pero voluntaria con una bayoneta en la espalda''.

Otra revaloración de la crisis. Fue tan positiva como oportunista la
actitud del español Miguel Angel Moratinos, tan comprometido con la
política exterior del castrismo como el propio canciller cubano Bruno
Rodríguez Parrilla. Sobre la intervención de la Iglesia, sienta un
precedente no desdeñable, mil aplausos por lo que sucedió ayer y lo que
podría suceder en un futuro, pero hizo el ridículo el secretario de la
Conferencia de Obispos, Dionisio García, al subrayar con un adjetivo
fuera de lugar el papel ``crucial'' del ambiguo y débil cardenal Jaime
Ortega en este proceso. Sin ser mezquino, esta victoria sólo corresponde
a Orlando Zapata Tamayo, Guillermo Fariñas y las Damas de Blanco.

En lo que a mí cabe, quien conozca al castrismo que lo compre. Absurdo
mantener en la cárcel por más tiempo a presos de conciencia inocentes.
Si en 1961 el gobierno cubano envió a prisión a 250,000 enemigos en 48
horas, después de liberar a 57 prisioneros, ¿qué tiempo le tomaría a
Ramiro Valdés encarcelar de nuevo a 57,000, una semana o sólo quince
minutos? Si los Castro en 1962 chantajearon a Estados Unidos y al mundo
con los prisioneros de Bahía de Cochinos, y en 1978 hicieron lo mismo
con los 3,500 que liberó el controversial pero íntegro ex banquero
Bernardo Benes, ¿por qué ahora van a renunciar a seguir utilizando a
presos como divisas fácilmente convertibles en chantajes políticos
internacionales? Díganme una sola razón para que Raúl Castro no vuelva a
llenar sus cárceles con prisioneros que tienen un precio. Concretando,
mientras en Cuba no se desmonte una maquinaria judicial represiva que no
permite al hombre expresar con entera libertad sus convicciones sin el
peligro de ser encarcelado, aquí no ha cambiado nada.

Sin embargo, el balance ha sido satisfactorio. Aleja la posibilidad de
que nuestro conflicto finalice con miles de muertos que nadie desea.
Quizás ayude a que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba.
Podría ser este el inicio de nuevas aperturas en ambas direcciones. Y
evita la posibilidad de que La Habana se atrinchere y aísle. Aquí hay
que abrir puertas, no cerrar ventanas.

El gobierno cubano no la tiene fácil. El secretario general del Partido
Comunista de Cuba, Fidel Castro, no olvidemos este detalle, es él quien
manda, se ha visto en la necesidad de reaparecer en público en un Centro
Científico y en la Mesa Redonda de la televisión por dos razones. La
primera por asuntos de ego, cuando Guillermo Fariñas pospuso su huelga
de hambre fue durante 24 horas la noticia más importante del Noticiero
CNN en español y del portal hispano de Yahoo. Eso debe haber afectado
emocionalmente a Castro, que prefiere le saquen diez litros de sangre de
las venas a que le quiten un segundo de protagonismo en los medios
internacionales de comunicación. La segunda razón, porque la mínima
apertura puede haber sembrado el pánico entre los talibanes del búnker y
ha habido la necesidad de que Fidel salga de su cueva para decirle
subliminalmente a sus seguidores que la intransigencia comunista con la
excarcelación de enemigos había perdido sólo una batalla, no la guerra.

Se avecinan minutos históricos y ante una nueva Cuba, tenemos en Miami
que seguir firmes en el apoyo a la disidencia interna y unidos en un
solo objetivo, ver a nuestro país libre.

Nicop32000@yahoo.com

http://www.elnuevoherald.com/2010/07/14/v-fullstory/765238/nicolas-perez-diaz-arguelles-un.html

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