Por Heinz Dieterich - Analista
Es indudable que las circunstancias de la liberación de presos
"políticos" en Cuba convierten a este acto en una severa derrota táctica
de la Revolución. El Estado cubano, por primera vez en cincuenta años,
fue incapaz de mantener la iniciativa estratégica frente al cártel
delincuencial formado por la Unión Europea, el Vaticano y Estados
Unidos. La incógnita es si el Partido Comunista de Cuba (PCC) logra
convertir esta derrota en un futuro triunfo o si terminará en una
derrota estratégica.
1. Problema de poder, no derechos humanos.
El problema con los delincuentes del cártel nunca fueron los derechos
humanos, sino la intención imperialista de destruir a la Revolución. Los
mismos actores del cártel lo dicen sin ambages. Por ejemplo, las
resoluciones del Parlamento Europeo hablan abiertamente de la necesaria
"transición política hacia una democracia pluripartidista" y "una
transición pacífica en la isla". Si esta es la naturaleza del conflicto,
entonces hay que analizarlo y tratarlo como un problema de poder, no de
derecho internacional. La ley le importa un comino al imperialismo.
2. Dos debilidades de la Revolución.
El cártel ejecuta su plan operativo mediante diferentes papeles en una
división subversiva del trabajo. En jerga futbolística diríamos que los
delanteros visibles son el canciller español Moratinos, el cardenal
cubano Ortega y la derecha del Parlamento Europeo. El director técnico
está sentado en la Casa Blanca, dirigiendo la ofensiva. Esta se dirige
hacia dos puntos débiles de la defensa cubana: a) la prioridad política
de conseguir el levantamiento de la injerencista "posición común" de la
Unión Europea, introducida por el falangista Aznar en 1996, antes de
setiembre de este año y, b) conseguir la liberación parcial del bloqueo
económico estadounidense, para alivianar la crisis económica del país.
La liberación de los presos es el resultado de la presión combinada de
esta pinza, envuelta en algodón por la Iglesia Católica, para ocultar
sus dientes de acero.
3. Pérdida de poder e iniciativa estratégica.
La pérdida de poder de la Revolución se manifiesta en el hecho de que,
por primera vez en medio siglo, ha cedido a las presiones del exterior.
La pérdida de la iniciativa estratégica se nota, entre otra cosas, en el
hecho de que no fue el Partido Comunista de Cuba que liberó en plena
autonomía a los presos, sino que lo hizo bajo la presión externa y de la
Iglesia Católica. El crédito público mundial e interno por esta medida
recae ahora sobre el Vaticano, no sobre el Partido Comunista. La Iglesia
Católica aparece como el sujeto de cambio progresista, el Partido como
un ente estático que tiene que ser empujado para actuar.
Esa pérdida de la iniciativa estratégica se nota también en el discurso
oficial frente a los acontecimientos. Hasta el día de hoy no hay una
explicación coherente del cambio cualitativo en la política de derechos
de los disidentes. De hecho, el aparato propagandístico cubano,
notoriamente deficiente frente a los nuevos desafíos del siglo XXI, no
se hace notar en ninguna función vanguardista.
4. ¿El futuro?
Mientras la dirección cubana actúa bajo el doble yugo de evitar la
"posición común" del imperialismo europeo y del pronto levantamiento del
bloqueo estadounidense, no podrá recuperar la iniciativa estratégica que
la ha caracterizado desde su triunfo en 1959. La interrogante es si
existe una alternativa a su posicionamiento actual que le devuelva la
posibilidad de volver a controlar la situación frente al cártel. La
respuesta es positiva y tiene dos aspectos: un paquete "Marshall" de
emergencia económica y la audacia política mostrada por Lenin en "La
Gran Iniciativa".
Para tener un tiempo de tranquilidad económica y por la dimensión del
problema económico, Cuba necesita unos diez mil millones de dólares como
fondo de emergencia.
Entre China, Rusia y los países latinoamericanos debería ser posible
obtener esta suma. Con la tranquilidad económica que generan esos
fondos, el Partido realiza el VI Congreso a mediados de 2011, donde
presenta las reformas estructurales en las relaciones de producción el
problema económico fundamental del país y en la superestructura
política (participación), que son necesarias para salir de la crisis y
del cártel agresor.
Todo depende ahora de "La Gran Iniciativa". La pregunta es por lo
siguiente. ¿Actuará la fracción leninista del Partido con la rapidez y
audacia necesarias para la sobrevivencia?
http://www.larepublica.com.uy/editorial/417382-severa-derrota-de-la-revolucion-cubana
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