Friday, July 16, 2010

Intriga castrista

Publicado el jueves, 07.15.10
Intriga castrista
By DANIEL MORCATE

El canje de 10 espías de Rusia por cuatro rusos que presuntamente dieron
información sensible a la inteligencia occidental, sobre todo a la
británica, ha reforzado una vieja práctica que intentarán usar regímenes
depredadores, como el cubano, para recuperar a sus agentes procesados en
Estados Unidos. El gobierno del presidente Barack Obama asegura haber
hecho el vertiginoso canje para salvar su plan de reacercamiento con
Moscú y responder a solicitudes humanitarias de familiares de los
convictos en Rusia. Yo creo que su principal motivación fue evitar que
se hicieran públicos detalles embarazosos sobre la penetración de la
inteligencia rusa en Estados Unidos y las personalidades públicas
directa o indirectamente afectadas por ella, algunas de las cuales son
allegadas a nuestro gobierno.

Entre los que se sentirán alentados por la acción irresponsable del
gobierno de Obama está el régimen castrista. La Habana había planteado
ya un intercambio de presos políticos cubanos con los cinco espías
convictos que cumplen condenas en prisiones norteamericanas, a pesar de
la absoluta falta de equivalencia entre unos y otros. Los de Cuba son
prisioneros de conciencia que purgan condenas por delitos kafkianos que
sólo existen en sociedades totalitarias. Los cinco espías castristas
fueron sometidos en Estados Unidos a un proceso durante el cual gozaron
de todas las garantías legales. Y fueron convictos, no sólo por
infiltrar a organizaciones exiliadas, como le gusta recordar al régimen,
sino también por actuar como agentes no inscritos de un gobierno enemigo
de Estados Unidos, usar documentos falsos de identidad y, en algunos
casos, por infiltrar bases militares nortamericanas y conspirar para
asesinar a cuatro pilotos civiles de la organización humanitaria
Hermanos al Rescate, tres de ellos ciudadanos norteamericanos. En enero
del año pasado, el heredero del poder en Cuba, Raúl Castro, declaró:
``Esos prisioneros [políticos], ¿quieren soltarlos?... se los mandamos
para allá con familia y todo. Que nos devuelvan a nuestros cinco héroes.
Es un gesto de ambas partes''.

Los abogados que tienen la patética misión de defender a los espías
castristas de inmediato recogieron la iniciativa de los Castro y
expresaron su deseo de que el caso se resolviera mediante ``una
negociación política''. Su defensa ha estado marcada por el típico
contagio totalitario que sufren los demócratas que se acercan demasiado
a representantes de dictaduras como la cubana. Como carecen de
argumentos válidos para defender a sus clientes, recurren a cualquier
patraña. La más reciente es la infamia de que periodistas como yo
creamos un estado de opinión anticastrista en el sur de la Florida que
supuestamente impidió que los espías recibieran un proceso judicial
justo. Y que el gobierno de Estados Unidos ``nos pagó'' para que lo
hiciéramos. Es una retorcida alusión, sacada de contexto, a que muchos
periodistas hemos colaborado con Radio y Televisión Martí, las empresas
del gobierno federal que intentan horadar el hermético aislamiento
informativo que padece el pueblo cubano desde hace casi 50 años.
Considero un honor el haber colaborado con los Martí desde su fundación
en los años 1980 y el haber recomendado a algunos de sus mejores
profesionales.

La mayoría de los integrantes de la llamada Red Avispa confesaron sus
delitos y testificaron contra los otros cinco espías encausados. Pero al
parecer pocos se acuerdan de ellos. Los Castro han ordenado a sus
agentes y simpatizantes movilizar a la opinión pública internacional a
favor de los cinco restantes como si fueran inocentes. Por ellos han
intercedido Premios Nobel de la Paz que hacen la apología de la
dictadura cubana. En Estados Unidos los Castro han activado a sus
agentes y simpatizantes para que busquen lodo que puedan arrojar sobre
unos 60 periodistas que hemos informado u opinado sobre el caso, o
sencillamente sobre el régimen. En la lista incluyeron a algunos que
fallecieron ya como Agustín Tamargo, Carlos Castañeda y Reinaldo
Bragado. Una organización marrullera, con el nombre eufemístico de
Partnership For Civil Justice, le ha solicitado al gobierno federal
información sobre cuánto nos ha pagado por nuestras contribuciones a los
Martí.

sta maniobra mezquina tiene un doble propósito: inventar una línea de
defensa de los espías cuando ya se han agotado casi todas e intimidar a
los periodistas que tratamos asuntos cubanos. A La Habana le preocupa
especialmente la falta de argumentos para defender a Gerardo Hernández,
el jefe de la Red Avispa, quien cumple dos condenas a cadena perpetua
más 15 años. Como muchos otros periodistas exiliados, he sido blanco
varias veces de las intrigas del régimen castrista. No suelo hablar de
ello en público porque lo considero un simple gaje del oficio. Hoy, sin
embargo, hago una excepción para dejar constancia de que no me va a
intimidar la nueva treta del régimen y sus secuaces en Estados Unidos. Y
para expresar mi deseo de que tampoco prospere en las cortes de justicia
ni en el gobierno del presidente Obama.

http://www.elnuevoherald.com/2010/07/15/v-fullstory/765901/daniel-morcate-intriga-castrista.html

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