Jueves 15 de Julio de 2010 12:24 Agencias
El "retorno" de Fidel Castro a la escena pública, justo cuando el
gobierno de su hermano comienza a excarcelar presos políticos, reavivó
las conjeturas sobre el alcance de su influencia en las decisiones que
se toman en la Isla, reportó EFE.
Analistas y corresponsales extranjeros han coincidido en que la
sorpresiva vuelta del ex gobernante da visibilidad a la "cohabitación
institucional" con su hermano y permite trasladar el mensaje de que
sigue en activo y de que las decisiones de Raúl cuentan con su "visto
bueno".
A punto de cumplir 84 años, Fidel Castro ha hecho tres apariciones
públicas en menos de siete días, aunque se ha limitado a defender su
tesis de una eventual guerra nuclear derivada de un ataque de Estados
Unidos e Israel a Irán.
Pero al margen de que trate sólo asuntos internacionales, a nadie se le
escapa el hecho de que el aparente "retorno" de Castro coincide con el
proceso de excarcelación de disidentes que su régimen envió a prisión
con condenas de hasta 28 años en la primavera de 2003.
Raúl Castro se ha comprometido con la Iglesia Católica y el gobierno
español a excarcelar a todos los miembros del Grupo de los 75 que quedan
en prisión en un plazo de cuatro meses. Once ya han partido hacia España
en un confuso procedimiento que muchos interpretan como deportación, a
pesar de que las autoridades españolas lo niegan.
Algunos interpretan la reaparición de Fidel Castro como un mensaje para
"tranquilizar" en esta coyuntura a los sectores más inmovilistas del
régimen.
Para Elizardo Sánchez, portavoz de la Comisión Cubana de Derechos
Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), "Fidel es el símbolo del
poder real" y con su aparición "la alta nomenclatura se siente en buenas
manos".
Otra lectura es que sirve para concentrar la atención de los cubanos en
su reaparición, mientras los presos políticos van saliendo
progresivamente de la cárcel para viajar a España con sus familias.
También el hecho de que Fidel Castro se dedique a temas internacionales,
sin pronunciarse públicamente sobre los asuntos internos, se analiza en
la clave de un "reparto de papeles" acordado con su hermano.
Otros ven su "regreso" como un "obstáculo" interno y una forma de
"torpedear" tanto el proceso de liberación de presos políticos como las
reformas económicas anunciadas por el general Raúl Castro.
Las críticas que lanzó contra Estados Unidos en su intervención
televisiva del lunes "no ayudan", opinó el economista disidente Óscar
Espinosa, que considera la reaparición "desafortunada e inoportuna".
En las calles, la nueva actividad pública del ex gobernante ha cogido a
la gente por sorpresa, especialmente por su aparente mejoría.
Algunos no descartan incluso que asista el próximo al acto central del
próximo 26 de julio. Justamente, ese fue el último acto público al que
Fidel Castro asistió en 2006, antes de enfermar.
"Ya rompió el hielo, ahora no hay quién lo pare. Seguro que el próximo
26 de julio va a salir", opinó Francisco, un habanero de 34 años.
"Cuba se regocija con el Comandante" es uno de los titulares que publicó
este miércoles el diario Granma, portavoz del gobernante Partido
Comunista, que recoge, como han hecho los demás medios (todos son
oficiales), una selección de repercusiones internacionales sobre la
reaparición de Castro.
Aunque cedió el poder a su hermano, sigue siendo el primer secretario
del Partido Comunista de Cuba (PCC), cuyo VI Congreso está pospuesto
indefinidamente después de haberse anunciado para finales de 2009.
Desde el pasado 7 de julio, Fidel Castro ha visitado el Centro Nacional
de Investigaciones Científicas (CNIC), ha intervenido en el programa
oficialista de televisión Mesa Redonda y se ha reunido con expertos en
el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.
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