CORRUPCION
La peor de las corrupciones
Amarilis C. Rey, Cuba-Verdad
LA HABANA, noviembre (www.cubanet.org) - Si los que vivimos en la Isla
pasamos revista a los últimos años, veremos que la corrupción, un mal
que nos azota desde hace tiempo, era un tema intocable en la prensa
oficialista, y manejado con mucho cuidado por la prensa independiente.
Para el gobierno de Cuba reconocer públicamente que hay corrupción, ha
sido mucho más difícil que aceptar cualquiera de los tantos flagelos que
padece la sociedad. Me pregunto si se trata de falta de honestidad para
admitir el alto grado de corrupción en casi todas las esferas de la vida.
En la actualidad, la pugna se presentan entre un mercado independiente
que lucha por imponerse, y un cuerpo de inspectores estatales que lo
combate, y al mismo tiempo se pliega ante las dádivas que les ofrecen
los obstinados comerciantes.
A lo largo y ancho del país, los trabajadores por cuenta propia que han
obtenido un permiso de trabajo del gobierno deben burlar diariamente los
controles estatales, debido a que muchas de las mercancías que ofertan
no se encuentran incluidas dentro de la licencia para vender.
"Pero, qué le vamos a hacer" -comenta Gloria, cuentapropista con
licencia para comercializar ropa confeccionada en su casa. También vende
algunos artículos no contemplados en el permiso, y corre el riesgo de
que le impongan una multa de mil 500 pesos. "Casi siempre los
inspectores 'cuadran la caja' conmigo. Les doy dinero, o ellos
seleccionan algo de la mercancía que vendo, y entonces me permiten
continuar con el negocio hasta la próxima visita".
La situación más difícil se ha presentado con los trabajadores
minusválidos e invidentes. Muchos de ellos han sido detenidos por la
policía en plena calle.
"Yo no puedo ver, no sé cuándo vienen los inspectores ni los policías,
ni tampoco sé a qué lugar van a parar los artículos que nos decomisan.
Necesito vender, pues con la pensión que recibo del estado no vivo"
-expresa Nicolás, invidente cuentapropista que reside en el municipio
Arroyo Naranjo.
Algunos opinan que la corrupción la ha creado el sistema, y se ha
generalizado tanto que ya forma parte de la vida cotidiana del país. Un
padre de familia le comentó a una amiga común que él le compraba las
pruebas a sus hijas, estudiantes de nivel medio.
Los dirigentes de algunas corporaciones, empresas y ministerios
enfrentan problemas de corrupción, pero la prensa oficial no informa de
todos los casos.
La corrupción es un flagelo en cualquier sociedad. El peor es el
ejercicio cotidiano de la mentira, porque oculta la realidad, y da luz
verde al mal que corroe desde dentro.
http://www.cubanet.org/CNews/y06/dec06/08a5.htm
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