La opinión de…
«EE UU tiene una postura antiplattista»
Carlos Alberto Montaner, Andrés Ortega y Oswaldo Payá. Analistas opinan
sobre la 'nueva era' que se abre en Cuba.
Carlos Alberto Montaner,Andrés Ortega,Oswaldo Payá
miércoles 6 de diciembre de 2006 6:00:00
Carlos Alberto Montaner
Escritor, periodista y presidente de la Unión Liberal Cubana
El acto del 2 de diciembre fue la despedida a Fidel Castro y la toma de
posesión oficial de Raúl. Probablemente no veamos más al Comandante
hasta sus funerales, salvo que la quimioterapia haga algún milagro.
Falta, claro, una carta final de despedida, efectista, sentida,
patriótica y, naturalmente, estalinista.
La posición del subsecretario adjunto de Estado para América Latina,
Thomas Shannon, ("Cuba debe democratizarse para mejorar sus relaciones
con Estados Unidos") es la que siempre se demandó de Washington. Durante
todo el siglo XX se le reprochó a Estados Unidos su indiferencia o su
trato cordial con las dictaduras latinoamericanas.
Finalmente, Estados Unidos entendió que es inmoral sostener la política
de "he is a son of a bitch, but he is our son of a bitch" y hoy formula
sus posiciones estratégicas desde los principios y valores democráticos.
Eso es irreprochable. Como lo es decirle a la nomenklatura cubana que
primero se arregle con los demócratas de la oposición y luego con
Washington. Esa es una postura genuinamente antiplattista. Exactamente
contraria a la de quienes buscan arreglarse con Washington sin tomar en
cuenta al pueblo cubano. Eso sí es plattismo.
Para los cubanos es una gran cosa que Estados Unidos haya entendido que
sus intereses se defienden mejor si en Cuba existe una democracia
estable y un sistema económico capaz de generar prosperidad, condición
que, por supuesto, es contraria al colectivismo socialista.
Raúl asumirá el control, celebrará el sexto congreso del Partido, si es
posible con Fidel vivo, ratificará la línea estalinista de los cinco
congresos anteriores, especialmente la del quinto (1997), tal vez eleve
a Pérez Roque a presidente del Consejo de Estado, como heredero informal
de Raúl (un anciano enfermo de 75 años), pero dejará abierta la puerta a
algunas reformas económicas menores que le permitan al país una cierta
elevación de su miserable nivel de vida. Pero poco a poco la clase
dirigente, que está profundamente dividida en torno al alcance de las
reformas, irá quebrándose.
El final del sistema y de la dictadura vendrá como consecuencia de esa
división y de un pacto entre los demócratas de la oposición y los
reformistas más lúcidos que hoy existen dentro del gobierno.
Andrés Ortega
Director de la edición española de la revista Foreign Policy y
columnista del diario El País.
Ante el horizonte de la desaparición de Fidel Castro, son dos los países
que más pueden influir en Cuba: Venezuela y EE UU. El tercero sería
España, por los lazos familiares, culturales y económicos, y porque,
llegado el caso, puede servir de puente entre La Habana y Caracas. Raúl
Castro ha entendido bien: si desaparece su hermano y EE UU adopta una
actitud hostil ante la sucesión, puede bloquear la transformación —que
aún no transición— de la Isla, y llevarla a un callejón si salida.
Aunque nunca ha llegado a entender bien la naturaleza del régimen cubano
y su impacto en el conjunto de América Latina, la administración
estadounidense es perfectamente consciente de ello, y por eso habla cada
vez de que la fuerza del cambio en Cuba tiene que surgir desde dentro,
no desde Washington ni desde Miami (aunque la cuestión electoral en
Florida pese). Busca, como España y tantos, un horizonte de democracia,
pero puede comprender que tras la muerte de Castro tal horizonte no
asomará de forma inmediata.
Raúl no es un hombre tan apegado como su hermano a la igualdad radical,
aunque sea tirando de todo el mundo a la pobreza hacia abajo. Como
militar y cabeza de empresas en manos del Ejército, es mucho más
pragmático. Tiene margen de maniobra. Cuba 2006 no es España 1975. A
Cuba le queda no sólo el desarrollo democrático (en un país donde no hay
oposición organizada sino disidentes, que no es lo mismo), sino el
desarrollo de una economía de mercado. También en la liberación de
presos políticos (ha seguido poniendo algunos en libertad por razones de
salud), e incluso teniendo gestos que serían muy bien recibidos por la
población, como el acceso de los cubanos a los hoteles y centros
turísticos, que tienen insultantemente prohibido. Así, ganará algo más
que tiempo.
De Chávez se ha dicho que es el verdadero sucesor de Fidel, no en
América Latina, sino en la propia Cuba, que tiene ahora en buena parte
comprada, o si se prefiere, alquilada. Tiene una gran capacidad de
manipulación en la Isla, aunque hay sectores en los que empieza a caer
mal, que consideran que no se quitaron la dependencia en la URSS (por
desaparición de ésta y a un enorme coste para los cubanos y el régimen
castrista) para caer en otra, la de la Venezuela de Chávez.
Sea como sea, la presencia de la ausencia de Fidel Castro en el desfile
para conmemorar su 80 cumpleaños y el medio siglo de la llegada del
Granma a la Isla, con la que se inició la revolución cubana, ha indicado
que todo ha cambiado y nada volverá a ser lo mismo, incluso si llegase a
recuperarse. Una nueva época ha comenzado para Cuba. Raúl parece creer
que podrá controlarla, y es posible que así sea durante un tiempo. Pero
al final, tendrá que abrir la mano, incluso para lo que se llama un
"cambio incluyente", es decir, con elementos del antiguo régimen, como
ha pasado en casi todos los cambios antes o después.
Es la nueva perspectiva la que realza que el actual gobierno español
tuvo razón al rectificar su posición y la de la UE frente a Cuba, pues,
pese a algún altibajo, le ha dado una capacidad de interlocución a
Madrid que ahora será mucho más importante.
Oswaldo Payá Sardiñas
Líder del Movimiento Cristiano Liberación
Para que Cuba viva libre, los cubanos debemos ser libres todos.
En la celebración del día 2 de diciembre, una vez más el gobierno ha
exhibido la fuerza de su ejército, la gloria y memoria de las victorias,
demostraciones masivas de apoyo y la permanencia de un poder, pero no la
libertad.
La libertad es el derecho inalienable de los seres humanos y sin esta
condición no se puede decir que el poder sea del pueblo. Que Cuba viva
libre depende de nosotros, de los cubanos, pero también de los que
gobiernan. Para que Cuba viva libre, debe ser una realidad que todo
cubano pueda expresar libremente sus ideas y sentimientos y que nadie
tenga que callar o simular por miedo, o sea reprimido, encarcelado,
marcado o excluido por expresar sus opiniones; que todo cubano, viva
dentro o fuera del país, pueda viajar sin restricciones y entrar
libremente a su país y salir libremente cuando lo desee.
Mientras no sea así, los cubanos vivirán en una cárcel grande donde
muchos esperan una oportunidad para escapar.
Que también los cubanos, y no sólo los extranjeros, puedan tener sus
negocios y empresas, y los trabajadores tengan todos los derechos
sindicales. De esta manera la mayoría pobre dejará de estar
discriminada, mientras una minoría es privilegiada.
Que todos los ciudadanos puedan organizarse libremente en partidos
políticos y no sólo los comunistas con su solo un partido, negando ese
derecho a la mayoría. Entonces se respetaría la diversidad presente en
la sociedad y no habría opresión. Que los ciudadanos puedan,
verdaderamente, elegir a sus representantes. Entonces el poder será
democrático y del pueblo soberano.
Que sean liberados todos los cubanos encarcelados por defender o ejercer
pacíficamente los derechos humanos, porque mientras ellos estén
encarcelados no sólo se estará cometiendo una grave injusticia, sino que
se estará recordando que ninguno de los cubanos somos libres.
Creemos que sí, que los problemas y diferencias del Estado cubano con
Estados Unidos de América y con cualquier otro Estado deben resolverse
con la negociación sobre la base del respeto mutuo y la no injerencia.
En América Latina, la democracia imperfecta ha dado a los pueblos el
derecho y la oportunidad de decidir en las urnas sobre los cambios
profundos que necesitan en sus sociedades para hacerlas más justas.
También, en Estados Unidos de América, su democracia imperfecta da la
oportunidad al pueblo de señalar en las urnas su inconformidad y deseo
de cambios.
En Cuba, el sistema comunista, que dice ser la democracia perfecta, está
negando al pueblo el derecho a los cambios y a señalar esos cambios en
las urnas, como ha ocurrido en todo el continente. Esta oportunidad para
que el pueblo exprese su voluntad de cambio en las urnas, es el derecho
que defiende el Proyecto Varela. Por eso seguiremos promoviendo el
referendo que pide el Proyecto Varela y proponiendo el Programa Todos
Cubanos, hasta que en las leyes y en la práctica se garanticen todos los
derechos a todos los cubanos.
La unidad monolítica representa el silenciamiento y la opresión sobre la
mayoría, esa es la unidad mediante las cadenas. Cuba necesita con
urgencia el diálogo sin exclusiones, donde participen cubanos y cubanas,
creyentes y no creyentes, de todas las posiciones políticas y formas de
pensar.
La unidad orgánica que necesita nuestro pueblo para mirar al futuro y
responder a sus desafíos es la que se logra mediante el diálogo sin
fronteras y sin exclusiones entre cubanos. Un diálogo sobre la base del
respeto a la dignidad y los derechos de todos y también con el perdón
entre todos para lograr la reconciliación, porque a todos los cubanos
nos otorgó el Creador, nuestro Padre, esta hermosa isla para que vivamos
como hermanos.
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/ee-uu-tiene-una-postura-antiplattista/(gnews)/1165381200
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