Friday, December 08, 2006

Capitalismo Versus Socialismo: ¿Quién Abre las Apuestas?

Capitalismo Versus Socialismo: ¿Quién Abre las Apuestas?
2006-12-07
Heriberto Portales Rodríguez, Presidente del Partido del Pueblo Cubano
Ortodoxo

Mucho se ha hablado y escrito sobre el contrapunteo histórico existente
entre la sociedad de desarrollo capitalista y la de desarrollo
socialista, demonizando a la primera, mientras que la segunda ha sido
apolegitizada por filosofos e intelectuales de izquierda o sus extremos.

En esta polémica, cada cual ha aportado sus argumentos y defendido sus
tesis, basadas en presupuestos teóricos, pero los empíricos demostraron
y demuestran que:

"La condición más notable del capitalismo es su sostenido movimiento
ascendente de la productividad y de la renta real per capita, producto a
la combinación de la innovación (revolución científica y técnica
industrias) con la acumulación (producción de riquezas); al contrario de
su oponente (el sistema socialista) que no ha sabido combinar ambas
condiciones para su beneficio."

Esta combinación (o mejor dicho su correcta implementación) hizo posible
que el sistema no solo evolucionara sino también que se desarrollara y
perfeccionara a medida que transcurriera el tiempo, refutando por
completo, en la práctica, teorías que avecinaban su desaparición y
posterior sustitución por un régimen más perfecto y más estable. Pero
esta premonición pudo ir más allá de las expectativas creadas teóricamente.

Ya Adam Smith (filósofo y economista ingles del siglo XVIII), abrió las
puertas a la consideración y evaluación del papel que juega la
intensificación del capital en el crecimiento económico así como el de
las oportunidades de las economías de escala, la especialización y las
posibilidades del comercio a escala internacional, haciendo hincapié en
la armonía que debería existir en la sociedad, entre los individuos que
participaban en la creación de riquezas y la distribución de las mismas,
dándole su lugar a los cambios políticos como palanca propulsora del
progreso (las riquezas de las naciones).

Por el contrario, Carlos Marx (cabe señalar que su análisis sobre este
tema esta viciado de paradojas y contradicciones), aunque reconoció el
enorme potencial productivo del sistema capitalista con respecto a sus
antecesores, predijo la posibilidad de que el desarrollo capitalista
perdiera el ímpetu, basándose en una disminución de la productividad
debido a las contradicciones que surgirían entre las fuerzas productivas
en constante desarrollo con las relaciones de producción.

Siempre creciendo así por los conflictos que lógicamente (a su modo de
interpretar las relaciones sociales) se establecerían entre las clases
sociales formadas, lo cual traería como consecuencias inmediatas la
abolición de la propiedad privada y su posterior sustitución por la
propiedad social (o sea la no propiedad), dando pie a que viera la
diferencia entre ambos sistemas solo en la forma de distribuir las
riquezas producidas, la eliminación del desempleo y la terminación de
los períodos de crisis.

Cuando en realidad la verdadera diferencia consiste (como así la
práctica lo ha demostrado) en una mejor instrumentación del capital,
aprovechamiento del mercado, intensificación de la formación del capital
humano y aprovechamiento de las innovaciones tecnológicas que dan
lugar a un mayor desarrollo industrial.

La historia ha demostrado hasta el momento, que si bien es cierto que la
sociedad capitalista crea ciudadanos indefensos (a los cuales hay que
proteger y facilitarles oportunidades), el socialismo creó legiones de
ciudadanos parásitos debido a las políticas paternalistas esgrimidas por
los gobiernos, amén de un aparato burocrático con tortuosos mecanismos
ineficaces.

Además que, vale la pena señalar, en el capitalismo el incipiente Estado
de Derecho y posiciones democráticas surgidas durante la etapa
protocapitalista, se desarrollaron y continúan perfeccionándose al
contrario de que en el sistema socialista estos aspectos fueron
eliminados y sustituidos por Estados Policiales y totalitarios que a fin
de cuentas solo aportaron promesas apoyadas sobre consignas y lemas que
al final no significaron nada .

En los actuales momentos, la dicotomía socialismo-capitalismo ya no es
tema de discusión a escala mundial, y solo queda como asignatura de
referencia para aquellos falsos visionarios que al decir de José Martí
prometen alternativas como si estuvieran ofreciendo la línea del
horizonte (totalmente inalcanzable), negando por completo algo muy
significativo, la propia naturaleza humana.


http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=8044

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